05 de Agosto del 2025.- Una de cada cuatro personas en el mundo se siente en absoluta soledad, una crisis que afecta incluso a quienes viven en pareja y que tiene un impacto directo en cómo vivimos y sentimos la sexualidad. Según expertos, la pandemia y los discursos de algunos líderes mundiales han provocado un aumento en el rechazo a las libertades individuales, exacerbando esta problemática.
Esta preocupante situación fue uno de los temas centrales en la II Jornada Internacional de Actualización en Investigación Sexológica de la Universidad Autónoma de Chile. El evento tuvo como objetivo reflexionar y debatir sobre la pluralidad relacional desde una perspectiva biopsicosocial y sexológica.
El Dr. Manuel Lucas Matheu, director del Máster en Sexología de la Universidad Autónoma, fue uno de los expositores. Destacó que la sociedad atraviesa un proceso alarmante de soledad y una ausencia de conexión física, lo que ha llevado a una creciente incapacidad para amar. «Actualmente, una de cada cuatro personas en el mundo se siente absolutamente sola, incluso aquellas en pareja, lo que impacta la forma en que vivimos la sexualidad», afirmó Lucas Matheu.
En su libro «Sed de Piel», el experto español profundiza en la necesidad humana del contacto físico. Según explica, aunque la piel humana es extraordinariamente sensible (con 1300 células nerviosas en solo 2,5 cm² y unos 100 receptores en cada yema de los dedos), las personas muestran un mayor interés en vincularse con sus mascotas que con otras personas. Este fenómeno, que él considera un llamado a la reflexión, se ve reflejado en datos como los del primer estudio de población animal en Chile, que indica que hay más de 8,3 millones de perros y más de 4,1 millones de gatos con dueño.
«Nuestra necesidad de contacto, apego y cariño supera ampliamente la de cualquier otro mamífero, pero en muchas sociedades apenas se satisfacen», concluyó el doctor.
Durante la jornada, también se abordaron las construcciones y deconstrucciones de los modelos de pareja tradicionales y emergentes, evaluando su impacto en la salud, el bienestar y la práctica de la investigación sexológica.










