15 de junio del 2025.- Hoy en día, se ha ido perdiendo la hermosa práctica de leer y relatar cuentos a los niños, especialmente, porque el acto de compartir el placer de leer un libro con un hijo(a), es una de las cosas más bonitas y relajantes en la vida de un papá o de una mamá. Sin embargo, la presencia de varios televisores en casa, los juegos de multimedia, los iPod, iPad, tablets, celulares inteligentes, etc., se han convertido en verdaderos distractores sociales que entregan a los padres una gran inmediatez en relación con “entretener” a los niños, liberando así, a los padres de dicha responsabilidad.
Si además, acontece que ambos padres trabajan y que pasan muchas horas fuera de casa, la situación se torna aún más complicada, ya que lo anterior redunda, en que muchos menores están obligados a pasar una parte importante del día, completamente solos.
Ahora bien, son numerosos los grandes beneficios de contarles cuentos a los hijos, tanto así, que bien merece la pena el esfuerzo de analizarlos:
- El hogar es el principal lugar donde los niños se pueden desarrollar de manera sana y útil para la sociedad. Es al interior de la familia donde se aprenden los principales valores que distinguen a una persona de bien de otra que no lo es, y es el lugar donde los niños aprenden a confiar, amar y respetar. El hogar es el principal espacio donde se enseña a los hijos a razonar y a expresar sus ideas, emociones y sentimientos. Por lo tanto, destinar tiempo de calidad a conversar con los hijos por intermedio de los cuentos y las historias, es una tremenda inversión a largo plazo. Si uno quisiera ponerlo en términos económicos –en el buen sentido de la palabra–, esta inversión de tiempo en los menores representa un negocio altamente rentable para cualquier padre y, por extensión, para cualquier sociedad.
- El aporte que representa el acto de narrar un cuento a un menor, va mucho más allá del mero relato. Los estudios demuestran que los niños a los cuales se les relatan historias, son más inquisitivos, más curiosos intelectualmente y más seguros de sí mismos, porque se dan cuenta que sus padres están “dejando de hacer muchas actividades de adultos”, con el fin de dedicarse completamente a ellos. El acto narrativo ejerce, asimismo, una gran influencia en el desarrollo de la fantasía, la imaginación, la sensibilidad y la capacidad de memoria de los niños.
- El acto de relatar un cuento genera una serie de cambios conductuales. En función de los contenidos propios del relato, ello le puede ayudar al niño a: (a) comprender mejor sus propias emociones (miedo, amor, frustración, ira, solidaridad, etc.), (b) el relato le facilita elaborar mejor lo que le sucede a él, o bien, (c) le ayuda a resolver algunos conflictos internos que pudiese tener. Ciertas experiencias tristes y traumáticas, tales como la muerte de un ser querido, una enfermedad crónica, sufrir de algún defecto físico, ser víctima de bullying o vivir la separación de los padres, etc., pueden hacerse menos traumáticas y más fáciles de expresar y elaborar, cuando el niño las conversa con los padres.
- Los padres que relatan cuentos ayudan a sus hijos a ampliar su vocabulario. Esto ayudará a los niños a un gran desarrollo y manejo del lenguaje, tanto verbal como no verbal, así como también a mejorar su capacidad de comprensión lectora. La gran ventaja de contar cuentos, es que el niño(a) pasa a ser protagonista y actor principal en el proceso comunicativo, ya que puede intervenir durante la lectura, puede comentar, aclarar y también preguntar todo lo que desee, con lo cual, deja de ser un “receptor pasivo” y se convierte en un “emisor activo y curioso”.
- El cuento favorece la comunicación y la relación entre padres e hijos. La acción de leerle cuentos a los niños permite un acercamiento positivo entre padres e hijos, lo cual, más adelante, se convierte en un “proceso de comunicación abierta y bidireccional”: de ideas, emociones y experiencias. Esta actividad representa una forma lúdica para inculcar en los niños la pasión y el amor por la lectura: es la manera ideal de despertar en los niños el interés por los libros.
- Desarrollo de la capacidad de escucha. Cuando la acción de narrar cuentos se convierte en una actividad habitual, ello le permite al niño(a) concentrarse en elementos que van un poco más allá de las palabras, tales como gestos, tonos de voz, sonrisas, movimientos de las manos, etc. Esto le ayudará al niño a aprender a tener paciencia, al mismo tiempo que aprenderá a esperar su turno para hablar, lo que le facilitará el hecho de comprender e interpretar correctamente lo que le sucede a los demás, desarrollando las primeras etapas del proceso de empatía.
- Creación de un ambiente y clima propicio para contar cuentos. El narrador, es la persona responsable de crear un “clima emocionante, grato, relajado y favorable para la narración”, donde los padres se convierten en una suerte de actores dramáticos que transmiten las emociones que viven los personajes de los cuentos. Ahora bien, para lograr ese clima especial, los padres deben preocuparse de generar un ambiente adecuado, apagando el televisor, el computador, silenciando el equipo de radio o cualquier otro aparato que perturbe o interfiera con este momento especial y mágico entre padres e hijos.
Ponga en práctica algunas de estas sugerencias y de seguro que, en un plazo de tiempo razonable, usted advertirá cambios importantes –y casi mágicos– en la conducta y el comportamiento de sus hijos.
Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl – Conferencista, escritor e investigador (PUC)










