03 de junio del 2025.- Sin embargo, el acceso ya no es suficiente: el gran desafío es mejorar la calidad de la educación, especialmente en el sistema público. Para lograrlo, debemos corregir y fortalecer nuestro sistema educacional con urgencia.
Un punto crítico es la educación parvularia. Aunque existen progresos, es imprescindible ampliar su cobertura y calidad, dado su impacto en el desarrollo futuro de niños y niñas. Además, urge revisar y ajustar la Ley N°21.040 que creó el nuevo sistema de educación pública, ya que su implementación presenta serias deficiencias.
Otro eje clave es fortalecer la gobernanza del sistema. Los servicios locales de educación pública deben contar con un modelo presupuestario eficiente y una gestión técnica robusta. En paralelo, es necesario mejorar la capacidad técnico-pedagógica de los docentes y directivos, así como abordar el bajo rendimiento académico en los establecimientos que atienden a los sectores más vulnerables del país, sean municipales o particulares subvencionados.
Asimismo, la equidad sigue siendo una deuda pendiente. Reducir la brecha en los resultados educativos entre distintos niveles socioeconómicos debe ser una prioridad.
Finalmente, debemos enfrentar un problema estructural: el 60% de los chilenos no comprende lo que lee. Por ello, se hace indispensable implementar una campaña nacional de fomento a la lectura y la escritura que promueva el amor por los libros desde la primera infancia.
Estos son solo algunos de los desafíos que enfrentamos. Mejorar la calidad de la educación no puede seguir siendo postergado. Está en juego el futuro de nuestras niñas, niños y jóvenes, y por ende, el futuro de Chile.










