18 de marzo del 2025.- El día de ayer, en medio de una entrevista con un medio de comunicación de circulación nacional, el actual ministro de Agricultura, Sr. Esteban Valenzuela, llamó a los alcaldes de los municipios rurales a que “dejémonos de llorar”1 por la falta de recursos para invertir en materia de seguridad, todo ello en el contexto del trágico homicidio de un matrimonio ocurrido la semana pasada en la comuna de Graneros, en la Región de O’Higgins.
En efecto, el cobarde crimen de Rodrigo González y Carolina Calleja, quienes fueron asesinados a sangre fría al interior de su propio hogar, no sólo conmocionó profundamente a la comunidad local de Graneros y, por cierto, a los sectores aledaños, sino que también a todo el país, particularmente a los habitantes del mundo rural y de nuestro campo chileno.
Por lo mismo, es que las desafortunadas declaraciones emitidas por el secretario de Estado no sólo las consideramos como insensibles y una falta de empatía con los familiares de las víctimas, sino que también una muestra alarmante del desconocimiento que mantiene de la realidad que viven los habitantes de las zonas rurales, quienes en el último tiempo les ha tocado sufrir con una creciente vulnerabilidad y desprotección por parte de las autoridades.
En ese sentido, ya el contexto en que efectuó sus dichos resulta absolutamente inaceptable, puesto que se convierten en un insulto para todos los agricultores y vecinos de esas comunidades, quienes al igual que el resto del país enfrentan desafíos comunes ante el aumento de la criminalidad. Sin embargo, lo son aún más despreciables si tenemos en cuenta la diferencia abismal de recursos que existe entre los municipios urbanos y los que pertenecen a los sectores rurales. Es precisamente este desajuste en la distribución de recursos y la falta de comprensión de las actuales autoridades lo que termina por indignar a todos los chilenos.
Tal actitud no es propia para quien ejerce ese cargo, cuyo deber es comprender y dar respuesta a las complejidades de la vida rural, en lugar de estar descalificando las legítimas demandas de seguridad y presupuestarias de los municipios que están en dicha condición.
Así las cosas, lo que todos los chilenos esperan de sus autoridades es que al menos puedan estar al tanto de las complejidades que mantienen cada una de las comunas y que actúen en consecuencia, especialmente cuando la vida de los ciudadanos está en juego, como lamentablemente terminó sucediendo con Rodrigo y Carolina. Desconocer aquello es incompatible con el cargo de ministro de Agricultura y con la delicada responsabilidad que tiene en sus manos de representar adecuadamente los intereses y necesidades del mundo rural.
Por lo tanto, en mérito de lo expuesto, como integrantes de la Bancada de Diputados de la UDI, pero sobre todo como representantes de los habitantes de O’Higgins, Maule, Ñuble, Biobío, La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, quisiéramos solicitar, respetuosamente, que el actual ministro de Agricultura, Sr. Esteban Valenzuela, tenga a bien presentar su renuncia indeclinable al cargo, además de ofrecer disculpas públicas a los alcaldes de las comunas rurales del país por las desafortunadas declaraciones emitidas el día de ayer, como también a los familiares del matrimonio asesinado en Graneros y a todos los habitantes de las zonas rurales, quienes a diario enfrentan incertidumbres derivadas de la falta de recursos y de una inversión que, históricamente, se ha concentrado siempre en las comunas urbanas.
En medio de la grave crisis de seguridad que atraviesa nuestro país, estamos convencidos de que no es tiempo de descalificaciones ni reproches, sino de un compromiso serio y firme para abordar las necesidades más urgentes del mundo rural. Sin embargo, la empatía y el conocimiento de las necesidades locales son fundamentales para el momento crítico que vivimos, cualidades que -lamentablemente- creemos que el ministro ya no reúne.
Juan Antonio Coloma, Secretario General UDI












