09 de febrero del 2025.- Si bien, no existe una receta que sea ciento por ciento certera en términos de convertirse en un líder valorado, apreciado y exitoso, sí hay algunas variables y conductas que las personas deberían tener muy en cuenta a la hora de asumir y ejercer funciones de liderazgo –especialmente, cuando hablamos del liderazgo ejercido en el ámbito laboral– conductas a las cuales no siempre se les presta la debida y merecida atención.
Revisemos algunas de las cualidades que podrían ayudar a una persona a ser valorada por su gente, a ejercer funciones de liderazgo de manera exitosa y, de pasada, conseguir los objetivos que se haya propuesto alcanzar:
- Desarrollar y practicar el arte de la afiliación: esto significa que la persona debe aprender a colocar en un lugar de privilegio las relaciones interpersonales con la gente que lo rodea antes que priorizar los objetivos a alcanzar, por cuanto, si las relaciones son del tipo tóxico y negativo, donde el ambiente se corta con un cuchillo, es muy difícil que los objetivos propuestos puedan ser alcanzados sin que se experimenten grandes problemas, fracasos y frustraciones. Una de las cualidades que tienen las personas que son del “tipo afiliativo”, es que son populares, agradan, “caen bien” y la gente los respeta y confía en ellos, ya que en lugar de generar conflictos, lo que hacen es evitar los conflictos y buscar los acuerdos y consensos con las personas con las cuales trabajan.
- Practicar un estilo de liderazgo que sea del tipo participativo: hay que partir hablando de “nosotros” en lugar del repetido y malogrado “yoísmo”, el cual, muy a menudo se asocia con el narcisismo. La persona debe ser capaz de hacer reuniones que sean efectivas, escuchar activamente a la gente, acoger opiniones distintas a las propias, tomar decisiones por consenso, entregar mucha retroalimentación a la gente con la cual se trabaja, fortalecer la confianza hacia y entre los empleados –más que estar como un fiero vigilante y encima de ellos–, ser capaz de delegar no sólo funciones, sino que también entregar poder para que la gente actúe de manera más independiente. Todo lo anterior, genera casi automáticamente lo que se denomina como “esprit de corps” o espíritu de equipo, en que, el grupo inicial de trabajadores termina por transformarse en un gran equipo de trabajo de alto rendimiento.
- Convertirse en un Coach de sus colaboradores: es preciso ser un sujeto que entiende el concepto de ser “pedagógico” con las personas, es decir, la persona que sabe colocar el nivel justo de tensión y presión sobre sus colaboradores, buscando el desarrollo integral de su equipo de trabajo. Por otra parte, al mismo tiempo que se fijan altos niveles de desempeño, también es preciso estimular y motivar a los colaboradores para que sean ellos quienes establezcan planes y metas que sean ambiciosas. El sujeto que hace las veces de Coach está en condiciones de “practicar el empowerment”, es decir, aquella capacidad de delegar poder y autoridad en su gente –no así la responsabilidad–, evitando asumir siempre la dirección y el control de manera personal sobre las tareas a realizar.
- Practicar el “pacifismo”, antes que usar conductas agresivas, violentas o que puedan experimentarse como descalificadoras por parte de los colaboradores. Lo anterior, significa que la persona que lidera con éxito, lo que busca, es crear y mantener un Clima Organizacional que sea positivo y propicio para el buen desempeño de los trabajadores. Si por diversas razones, la persona se da cuenta que está algo molesta y descontenta con alguna situación que se relaciona con su equipo de trabajo, la sugerencia es alejarse por algunos momentos de ese grupo humano y controlar su molestia, ya que corre el riesgo –tal como sucede en la vida real– que esta persona se descargue injustamente con todo aquél que se encuentre a su alrededor, con el riesgo subsiguiente de perder la compostura, el respeto y el buen trato hacia sus colaboradores y compañeros de aventura.
Finalmente, y tal como alguien alguna vez muy bien lo señalara, hay que tener presente, que la vida no se trata única y exclusivamente de ser un líder ganador o un líder perdedor, sino que se trata de ser uno mismo y de dar siempre lo mejor de sí mismo. Eso ya representa un gran avance.
Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl – Conferencista, escritor e investigador (PUC)










