24 de Noviembre del 2024. De esta manera la rehabilitación kinesiológica resulta muy importante para quienes presentan la enfermedad, ya que es fundamental para continuar con la vida y movimientos, casi normal.
El tratamiento para estos pacientes persigue principalmente reducir el dolor, controlar la inflamación y mantener o mejorar el rango de movimiento articular y fortalecer la musculatura de forma íntegra.
Se busca incrementar la resistencia cardiovascular, contribuyendo así a una mejor condición física general. Estos objetivos no solo permiten a los pacientes realizar actividades cotidianas como tomar objetos, levantarse o subir escaleras, sino que también promueven una mayor participación en situaciones de la vida diaria, adaptándose a las necesidades individuales de cada persona.
Los ejercicios dinámicos de fuerza y resistencia muscular, el ejercicio aeróbico de bajo impacto y en agua, resultan más efectivos para mejorar la movilidad y reducir el dolor.
Aunque es necesario seguir investigando, se ha demostrado que el ejercicio terapéutico disminuye la presencia de células proinflamatorias y regula la expresión de genes implicados en la inflamación, lo que ayuda a reducir el daño articular y mejora el funcionamiento global del paciente.
En tanto frente a la mejoría, la predisposición genética, los factores hormonales y neuroendocrinos, así como la presencia de comorbilidades, pueden influir significativamente. El tabaquismo, la calidad del microbiota intestinal y la dieta, así como factores socioeconómicos y ambientales, también pueden afectar la evolución de la enfermedad y la respuesta a las intervenciones kinesiológicas», agrega el docente.
Juan Ignacio de la Fuente Astroza – Académico de la Escuela de Kinesiología – Universidad Andrés Bello










