Un estudio realizado hace algunos años por el Dr. Paul Hauck, sacó a la luz la existencia de cinco tipos de “personas insoportables”, es decir, personas difíciles, desagradables y complicadas, quienes tienden a proyectar sus propias trancas, frustraciones y problemas internos sobre los demás, al mismo tiempo que intentan imponer sus ideas y deseos, utilizando peligrosas técnicas de manipulación y dominación sobre la gente, ya sea que se trate del ámbito familiar, interpersonal, aboral o social.
En el libro titulado “Cómo lidiar con personas que te vuelven loco” –“How to Cope with People who Drive you Crazy”, en inglés– el Dr. Hauck plasmó en forma muy clara la descripción de estos sujetos, quienes están en condiciones de hacer muy desagradable y miserable la vida de los demás, ya que son sujetos “difíciles de carácter”, con quienes hay que tratar de convivir –y en ciertos casos, sobrevivir–, ya sea en la familia, en la oficina, e incluso, en la relación de pareja. Muchos de estos individuos arrastran problemas de carácter psicológico, o bien, carecen de las herramientas y/o habilidades sociales para efectos de interactuar de buena manera con la gente de su entorno.
Es por ello, que una de las claves para poder lidiar de manera exitosa con estos individuos, es no olvidar jamás que, tal como lo destaca el Dr. Hauck, “la raíz del problema está en ellos y no en uno”. Analicemos cada uno de estos individuos:
- Los sujetos fracasados: son personas pesimistas, quejumbrosas, negativas y que todo lo ven negro, siendo incapaces de tener éxito en lo que hacen. Lo peor de todo, es que tampoco quieren permitir el éxito de los otros, haciendo sentir que los demás “son personas equivocadamente idealistas”, e incluso, que todos los “esfuerzos que estas personas hagan, serán inútiles”. Sin embargo, son ellos y ellas, quienes ven el mundo de manera negra y tormentosa, donde todo lo que hacen resulta fallido, generando agotamiento y rechazo en los demás. En estos sujetos, se produce el efecto llamado “profecía autocumplida”, es decir, una suerte de predicción que, una vez que se ha hecho, es en sí misma la causa de que la predicción se cumpla y se haga realidad. Con este tipo de sujetos, la única estrategia válida, es no hacerles caso, dar media vuelta y dejar hablándolos solos, con el fin de no contagiarse de su constante pesimismo, derrotismo y negatividad.
- Los sujetos agresivos o matones (bullies, en inglés): son egocéntricos, egoístas e incapaces de practicar la empatía, es decir, aquella capacidad para comprender e interpretar en forma correcta las emociones y sentimientos de los demás. En lugar de eso, estos sujetos tienden a humillar y tratar de manera indigna y poco deferente a las personas. Dado el hecho, de que muchas cosas no andan muy bien en sus vidas, estos sujetos intentan alterar la vida de los demás, en función de lo cual, mucha gente no se atreve a pedirles que cambien su conducta y actitud por temor a las represalias y respuestas destempladas. Sin embargo, si el sujeto agresivo es una persona muy cercana, la mejor fórmula, es darles una respuesta firme, aun cuando respetuosa. Si después de eso, es incapaz de advertir y reconocer sus errores, lo mejor es mantenerse alejado de este tipo de individuos.
- Los sujetos mimados: tienden a culpar a otros por lo que les pasa a ellos, y se victimizan con el objetivo de obtener aquello que quieren. Los expertos señalan, que en el caso de estos sujetos se trata de una especie de “violencia solapada”, especialmente, cuando ello ocurre en la relación de pareja. Estos individuos causan sentimientos encontrados en la gente, dado el hecho que las personas ceden ante ellos por lástima y pena, pero, al final de cuentas, dichas personas terminan enojadas consigo mismas, al sentir que están siendo manipuladas. Para enfrentar a este tipo de sujetos, existe una sola fórmula, a saber, decirles que uno los aprecia y los estima, pero que nunca se cederá ante sus presiones y manipulaciones.
- Los sujetos controladores: son posesivos y sofocantes con la gente, dándose el caso, de que las personas que son más sumisas y débiles de carácter buscan a estos sujetos controladores para que les digan qué hacer y cómo comportarse. Una estrategia para enfrentar a estos individuos, es escucharlos y, a continuación, ser firmes, no dejarse amedrentar y exigirles que también hagan cosas en favor de uno, ya que por esta vía, se les hará saber que con su actitud controladora y posesiva no intimidan a nadie.
- Los sujetos obsesivos: si bien, en términos generales, son personas inteligentes y capaces, presentan una baja tolerancia a la frustración, ya que suelen ser rígidos, “cuadrados” y poco flexibles, y con esa misma vara –o estándar– miden y exigen a los demás, generando inseguridad y bloqueos emocionales en la gente. Sin embargo, dado que siempre piden más y más, y nunca están satisfechos, quedan entrampados en una suerte de pantano, del cual les resulta difícil salir. Lo recomendable, es no esforzarse más allá de lo prudente en el –a veces, fútil– objetivo de ser aceptados y valorados por ellos.
Dr. Franco Lotito C. –www.aurigaservicios.cl Conferencista, escritor e investigador (PUC)










