Hablamos de “sedentarismo” en relación con la completa ausencia de actividad física y ejercicio corporal, situación que, por lo general, pone al “organismo humano en una condición de alta vulnerabilidad ante diversas enfermedades y trastornos: sobrepeso, obesidad, obesidad mórbida, hipertensión arterial, algunos tipos de cánceres, trastornos cardíacos”, etc.
Por el contario, la realización de actividad física en forma regular tiene –entre otros grandes beneficios– el ser: anti-cancerígeno, anti-oxidante, anti-diabético, anti-obesidad, anti-envejecimiento, anti-demencia senil, anti-depresivo, anti-accidentes cardiovasculares.
Ante toda la evidencia que han entregado numerosas investigaciones científicas, lo recomendable es realizar algún tipo de actividad física, ya que todos los estudios confirman que el ejercicio “es el mejor aliado para mantener la salud física y mental”, por cuanto, cualquier actividad física que haga la persona constituye un recurso terapéutico necesario frente a muchas enfermedades y factores que nos afectan, además de ayudar a mantener nuestro organismo sano y en forma.
Investigadores como Trejo y Sanfeliú (2020), Fernández, López y Moral (2007) destacan que aún cuando todos los sistemas del cuerpo humano están implicados en la realización de ejercicio físico, hay tres de ellos que son fundamentales y tienen mayor protagonismo: “el sistema cardiovascular (corazón y vasos sanguíneos), el sistema respiratorio (vías aéreas y superficie de intercambio) y el sistema musculo-esquelético (huesos, articulaciones y músculos)”, donde nuestro cerebro juega, asimismo, un rol destacado. Revisemos algunos de sus múltiples beneficios:
- El ejercicio físico evita el aumento de peso, por cuanto, toda actividad física practicada de manera regular previene la obesidad y ayuda a mantener el cuerpo en forma. Representa, asimismo, la clave para tener un peso saludable.
- Se genera un incremento de la movilización y utilización de grasas, lo que conduce, progresivamente, a una disminución de la grasa corporal.
- Previene de manera efectiva enfermedades cardíacas: al realizar actividad física de forma habitual hay menos probabilidades de padecer enfermedades a su corazón.
- Evita o retrasa la aparición de la hipertensión arterial. Disminuye, asimismo, los valores de la tensión arterial en aquellas personas que son hipertensas.
- Se genera un incremento de la capacidad aeróbica del organismo y, como consecuencia de ello, un incremento en la función del corazón.
- Produce un aumento del tamaño del corazón por intermedio del aumento de las cavidades y del grosor de las paredes cardíacas.
- Se produce una posible reducción de la mortalidad en aquellos pacientes que han sufrido un infarto al miocardio.
- Se produce una mejora del sistema de fribrinólisis, mecanismo que retrasa la formación de coágulos no deseados en los vasos sanguíneos.
- Mejora del transporte de oxígeno debido al aumento del número de glóbulos rojos.
- Se genera un incremento de la capacidad pulmonar del organismo, al mismo tiempo que aumenta las condiciones de intercambio de gases.
- Aumento de la ventilación máxima y una disminución de la frecuencia respiratoria.
- Produce un incremento del colesterol HDL, una disminución del colesterol total y, en consecuencia, una disminución de la grasa corporal.
- Evita el desarrollo de la diabetes, al mismo tiempo que ayuda a los diabéticos a controlar los niveles de azúcar presentes en la sangre.
- Fortalece huesos y músculos por mejor llegada de la sangre: la realización de actividad física fortalece los músculos, tendones y ligamentos del cuerpo humano. Además, favorece tener huesos más fuertes (aumento o mantención de la densidad ósea), condición que disminuye en forma notable el riesgo de sufrir fracturas. Asimismo, retrasa la pérdida de masa ósea, evitando el riesgo y las graves consecuencias de sufrir de osteoporosis.
- Mejora, de manera notoria, el bienestar general del individuo, evitando la ansiedad. La práctica de actividad física es recomendada en aquellos casos en que la persona sufre de depresión. El acto de practicar algún deporte de manera regular permite controlar el estrés que agobia al sujeto, debido a las descargas de energía que genera la práctica de actividad física.
- Produce un aumento en la secreción de endorfinas en el cerebro, factor que brinda al organismo sensaciones placenteras y ayuda a liberar tensiones. En muchos casos, produce, incluso, un aumento de nuestra autoestima al sentirnos mejor y más seguros de nosotros mismos.
- Entrega un mayor nivel de energía, ya que al tener un buen estado físico y realizar actividades deportivas de manera habitual se obtiene más energía y disminuye el cansancio diario.
- La actividad física mejora la digestión y regula el ritmo y tránsito intestinal, lo que nos hace sentir más fuertes vitales.
- Aumenta la esperanza de vida: la práctica habitual de ejercicio físico alarga nuestra vida –al reducir los riesgos de contraer enfermedades–, mejorando nuestra calidad de vida.
- La realización regular de algún deporte mejora notablemente nuestro sistema inmunológico, elevando las defensas de nuestro cuerpo, haciéndonos inmunes y resistentes a los ataque de muchos hongos, virus y bacterias que atacan diariamente a nuestro organismo.
La recomendación final, entonces, es una sola: hacerse el propósito de practicar algún tipo de actividad física de manera regular, ya que le hará muy bien a su salud.
Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl – Conferencista, escritor e investigador (PUC)










