No confundamos el “lugar seguro” y la evasión.
Evasión podemos definirla como fantasear, sin metas con solo una entrega al placer de vivencias imaginarias creadas para satisfacer deseos o superar frustraciones.
De esta forma alguien estancado en lo profesional y laboral sueña que pronto en el futuro obtendrán el reconocimiento que tanto anhela, que será mejor visto, y apreciado sus talentos.
También fantasear con que se ha ganado un millonario premio e imaginar una vida llena de lujos, viajes yates, respeto y pleitesía, mujeres u hombres hermosos, (as) e ser amado, ser querido etc.
Si se da cuenta en todos estos casos hay una pasividad una entrega a las asociaciones placeres y sentimientos que provoca la fantasía. Sigue sin haber una meta. Y tampoco una acción sistemática y sostenida.
La creación de un lugar seguro, tiene más que ver con aprovechar las Leyes que rigen la interacción entre la conciencia y el inconsciente. Es un proceso totalmente activo. Y además hay un sustrato o fundamento neurológico- el cerebro procesa la información y no establece ninguna diferencia entre los estímulos que provienen del exterior, a los estímulos que proceden del interior.
Se lo pruebo de inmediato. Imagine que tiene un limón fresco en su mano. Ahora tome un cuchillo imaginario sienta el tacto frío del metal, el relieve forma y textura… corte el limón por la mitad, saltan gotas al aire. Acérquelo a sus labios, muerda la pulpa del limón…
¿Qué sucedió? su boca en este momento está con saliva. Su cuerpo respondió a la imaginación.
Por lo tanto este cerebro demasiado expuesto a imágenes y palabras negativas, a discursos de
conflicto, a juegos interminables y desagradables, puede ser educado porque eligiendo escenarios paisaje dimensiones aspectos de nosotros mismos, podemos evocar un positivo potencial dormido.
La diferencia de fantasear o evadirnos ese soñar despiertos, crear un lugar seguro es una decisión y procedimiento totalmente consciente. Gradualmente se producirá una fusión sin embargo entre ambas polaridades de la conciencia.
Comencemos.
Recordemos que en las experiencias, vivencias sensaciones sentimientos que guardamos en nuestra memoria hay de todo, desde experiencias dolorosas a muy placenteras pasando por la felicidad la paz el profundo silencio reparador.
Busquemos en esa sala de cine interior el lugar, el espacio el ambiente del cual tenemos mejor recuerdo.
Puede ser un lago, puede ser la cima de la montaña, o el pacífico valle donde suavemente ondula la hierba y la brisa acaricia su cuerpo. También su hogar su sillón favorito de su dormitorio donde cierra la puerta y se convierte en santuario, si tú eres religioso puedes crear un templo de su propia denominación una catedral, quizá flotar en el espacio sintiendo como vibra la mente universal.
Una vez que lo creo, eligió los materiales, paredes techo, paisaje, lagos, río o cascada, entre ahí con los cinco sentidos al 100%. Véalo con la vista, siéntalo tóquelo con su tacto, su textura, relieve, que los rodea con el olfato perciba los aromas presentes en ese lugar. Escuche los sonidos.
Ahora, como quien toma vacaciones, simplemente dese permiso entréguese a la belleza déjese inundar por ese lugar por las sensaciones, y en su corazón sienta en su ánimo como va cambiando sus sentimientos comienzan a expandirse, sienta la libertad de ser sin condiciones, sin presiones, aquí no hay tiempo. Aquí se llena su necesidad más recóndita, aquí emergen soluciones a problemas o nuevas actitudes o formas distintas de ver las cosas porque usted está ahora en el lugar de paz, silencio, lucidez, confort, alegría, seguridad, auto afecto, libre incluso de la pesada carga del yo.
Aquí es invulnerable, participa de la unidad, puede comprenderlo todo. Sienta como se acumula usted un extraño poder, una extraña calma, como si hubiera renacido.
Esta dentro de usted cuando quiera.
Quédese aquí todo el tiempo que quiera. Ahora puede salir, volver aca, a esta dimensión. Abra los ojos… ahora hay una nueva mirada…
Ahora depende de usted, como en todas las cosas, usar este conocimiento.
Luis Alberto Solis Valenzuela – Profesor de Historia – Psicólogo clinico










