La meditación se basa en procesos naturales que existen en nuestro cuerpo mente y espíritu. No es necesario adoptar una religión, ni secta ni nada parecido. No choca con el sistema de creencias que usted tenga, puede ser usted cristiano católico, evangélico de cualquier denominación, musulmán etc. La meditación servirá igual. Incluso puede ayudar a desarrollar su discernimiento espiritual.
Comencemos: Desde la neurología, cuando estamos conscientes de lo que nos rodea, estamos vigilantes, nuestra razón interpretando lo que entra por los cinco sentidos, planificando acciones, respondiendo ante los estímulos del medio, estamos en la onda cerebral de Beta. Nos relacionamos con el mundo externo.
En cambio, con las ondas alfa, theta, entramos a estados cognitivos internos, como la meditación, y se produce reparación del sistema nervioso.
Podemos entrar voluntaria o involuntariamente en estado de consciencia distintos, como el sueño normal y fisiológico o como la ensoñación, la imaginación profunda.
Al meditar avanzamos desde el yo centrado en el exterior, al yo interior, y los cinco sentidos habituales comienzan a atenuarse
Cuando comience a practicar la meditación se sorprenderá de la abundante vida que existe en esa dimensión interior. Vera cómo su yo social habitual puede apagarse y aparece algo inefable, desconocido, como un contacto con lo trascendente.
La meditación es un camino a la trascendencia. También puede ser un mecanismo terapéutico, una especie de tips para estar mejor, y dentro de la sociedad, convertirse en una herramienta que otorga mayor eficiencia emocional y cognitiva.
También puede sumergirnos en otro estado de conciencia la contemplación, por ejemplo, de la flor que amas, un arbusto o te sientes a mirar las nubes, o una gota de agua.
Absorbido por la belleza, su pequeño ego irá guardando silencio dando paso a otras realidades.
Una de las formas de meditar más simples y puras es el SAZEN en su forma shikantaza. Es sentarse cómodamente no esperar nada no desear nada no anhelar nada, en completo olvido del deseo compulsivo de “hacer algo.” Solo estar sentado… que fácil… y que difícil…
Sentado cómodamente, respiro desde el bajo vientre, sin esfuerzo, más bien abriéndose a la vida inhalando y exhalando el aire y sintiendo como entra por las fosas nasales… solo estar sentado, en el presente. Y eso es muy difícil, vivimos constantemente en el pasado o en el futuro… pero no aquí y ahora… Thich Nhat Hanh lo describe así
“Si mientras lavamos los platos, pensamos solo en la taza de té que nos espera, apresurándonos a quitar los platos como si fueran una molestia, entonces no estamos “lavando los platos para lavar los platos”. Además, no estamos vivos durante el tiempo que estamos lavando los platos. De hecho, somos completamente incapaces de realizar el milagro de la vida mientras estamos frente al fregadero. Si no podemos lavar los platos, lo más probable es que tampoco podamos beber nuestro té. Mientras bebemos la taza de té, solo estaremos pensando en otras cosas, apenas conscientes de la taza en nuestras manos. Por lo tanto, somos absorbidos por el futuro, y somos incapaces de vivir realmente un minuto de vida”. Thich Nhat Hanh. El Milagro de la Atención Plena: Una Introducción a la Práctica de la Meditación
Como puede ver es mas simple de lo que se cree… y también más complejo… porque no valoramos lo simple, queremos cosas extraordinarias, vestirnos con ropas exóticas, canturrear frases en otro idioma, incluso tener contacto cotidiano con supuestos extraterrestres… pues lo siento, en la simplicidad está el milagro.… Hemos reemplazado la palabra de Jesús con costosos seminarios y costumbres importadas… Volvamos a nuestro cuerpo, a su respiración, a la voz sutil que aparece cuando entramos en el silencio.
En un corazón tranquilo y vacío, puede habitar el Todo.
“Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.”
Luis Alberto Solis Valenzuela – Profesor de Historia – Psicólogo clínico










