El video circulando en redes sociales de un funcionario de Gendarmería jugando a la “ruleta rusa” al interior de una garita, es una demostración del estado en que se encuentran los funcionarios de Gendarmería del país, en que el aumento de la población penal sumado a la llegada de sujetos extranjeros provenientes del crimen organizado y a la falta de personal son factores que complican a sus funcionarios.
“La realidad de nuestras cárceles es gravísimo, se está transformando en algo insostenible. Por eso vamos a oficiar al ministro de Justicia para que tome cartas en el asunto, para que se mejoren las condiciones laborales y de salud de estos trabajadores. Asimismo, hemos recibido una denuncia de los funcionarios de Gendarmería que dan cuenta de esta situación, donde la mayoría está con licencia médica. ¿Queremos controlar el crimen organizado?, ¿Queremos controlar a los delincuentes? pero el Ministerio de Justicia no está haciendo nada en materia de apoyar a nuestros gendarmes.”, indicó el diputado Juan Manuel Fuenzalida.
El parlamentario sostuvo que esta realidad en la región de Coquimbo también está presente, en que actualmente existen gendarmes que ya superaron los 100 días de trabajo, por cero días de descanso, en que la razón obedece a la gran cantidad de licencias médicas, en que no existen políticas de salud mental y en que aquellos jóvenes recién egresados que llegan a los recintos carcelarios se encuentran con una realidad totalmente distintas a la que pueden haber imaginado.
“Me he reunido varias veces con los funcionarios de Gendarmería, donde me han expresado sus problemáticas, las cuales también se han hecho saber a autoridades regionales y nacionales sin encontrarse ninguna solución. El Gobierno debe evitar que un funcionario o funcionaria se suicide en su puesto de vigilancia. La realidad carcelaria cambió en Chile y eso es un tema que debe entender el ministro de Justicia”, recalcó Fuenzalida.
Por último, el diputado Juan Manuel Fuenzalida sostuvo que los funcionarios hoy están prácticamente viviendo un “secuestro laboral” con más de 100 días corridos trabajando, sufriendo un deterioro psicológico y emocional importante y en que, al parecer la administración penitenciaria, simplemente no está haciendo nada.










