A través de esta frase expresada por el astrónomo, ingeniero, matemático y físico italiano del siglo XVI, es posible descubrir las maravillas y sorpresas que depara el cerebro cuando tocamos el tema de la inteligencia humana. Sin embargo, la primera pregunta que debería surgir, es… ¿de cuál de todas las inteligencias estamos hablando?
Hoy sabemos –gracias a los estudios de diversos investigadores– que existe más de un tipo de inteligencia. De aquí surge también un nuevo concepto aún más complejo: la Inteligencia Emocional (I.E.).Ahora bien, para decidir si una persona tiene –o no tiene– I.E., dicha persona debe responder afirmativamente a cinco condiciones:
1. ¿Se conoce a sí mismo? Esto implica saber cuáles son sus fortalezas y debilidades, hasta dónde llegan sus capacidades, habilidades y conocimiento.
2. ¿Tiene capacidad de autocontrol? Es decir, ¿la persona es capaz de mantener un buen control sobre sus impulsos en condiciones de estrés y de exigencia, o, por el contrario, se embarca en una espiral de ira, rabia y descontrol?
3. ¿Posee automotivación? La persona debe ser capaz de realizar esfuerzos por su propia voluntad y mantener dichos esfuerzos por períodos prolongados, sin desfallecer, rendirse o perder la motivación por alcanzar logros de nivel superior.
4. ¿Es capaz de ser empático? La empatía es aquella capacidad que permite comprender a otra persona, escucharla de manera activa, crear un ambiente de confianza y ayudarla a encontrar una solución al problema que la trajo hacia nosotros.
5. ¿Muestra capacidad de relacionarse de manera apropiada con los demás? Es la habilidad para interactuar con las personas que nos rodean y saber trabajar en equipo de manera armoniosa y colaborativa con ellas.
Para desarrollar la Inteligencia Emocional, las personas deben tener dos tipos de inteligencia: (a) la Inteligencia Intrapersonal y (b) la Inteligencia Interpersonal. Comencemos a explorar la variedad de inteligencias que pueden estar presentes (o ausentes) en los seres humanos, y ver cuál de ellas tiene usted:
1. Inteligencia Lingüística o Verbal: corresponde a la sensibilidad a los sonidos, los significados y las funciones de las palabras. Las personas que poseen este tipo de inteligencia piensan en palabras. Les gusta mucho leer, escribir, contar cuentos, resolver puzles, etc. Destacan en lectura, escritura, narración de historias, memorización de fechas y eventos. Aprenden mejor leyendo, hablando, escribiendo, discutiendo y debatiendo.
2. Inteligencia Lógico-matemática: es la capacidad para descifrar esquemas numéricos o lógicos. A estas personas les agradan los números y piensan usando la reflexión y la lógica. Les gusta hacer cálculos, cuestionar y analizar. Se destacan en matemáticas, cálculos, razonamiento lógico y resolución de problemas. Aprenden mejor usando pautas y esquemas, relacionando cosas y clasificando objetos.
3. Inteligencia Espacial: los individuos con esta capacidad perciben con precisión el mundo visual y espacial. Tienden a pensar en imágenes y dibujos. Les gusta mucho dibujar, diseñar, construir, crear, mirar dibujos, colorear. Estas personas se destacan haciendo gráficos, mapas, diseños arquitectónicos e imaginando cosas en su mente. Aprenden mejor trabajando con dibujos y colores.
4. Inteligencia Corporal o Cinestésica: quienes la poseen demuestran habilidad para controlar los movimientos del cuerpo y manejar objetos con destreza. Piensan a través de sensaciones corporales. Les gusta correr, bailar, usar el lenguaje corporal, tener dominio y control sobre su cuerpo. Destacan en actividades gimnásticas, atletismo, danza, arte dramático. Aprenden mejor moviéndose y ejercitando el dominio de su corporalidad.
5. Inteligencia Musical: corresponde a la habilidad para apreciar ritmo, tono y timbre de las formas musicales. Estas personas piensan a través de ritmos, música y melodías. Les gusta cantar, tararear, tocar instrumentos, escuchar música. Destacan en el reconocimiento de sonidos, recordar melodías, ritmos y cantos. Aprenden mejor escuchando o interpretando música y melodías, usando el ritmo.
6. Inteligencia Naturalista: esta habilidad está relacionada con la sensibilidad hacia la naturaleza. Estas personas muestran habilidad para entender las repercusiones que sufre el medio ambiente debido a las malas prácticas de los seres humanos. Destacan en todo lo relativo a identificar plantas, animales, insectos y la naturaleza en general, etc. Son sujetos observadores, amantes de la exploración de su entorno natural.
7. Inteligencia Interpersonal: apunta al reconocimiento de las emociones ajenas. Estas personas piensan y aprenden preguntando. Les gusta tener amigos, hablar con la gente, juntarse e interactuar con las personas. Se destacan entendiendo a la gente, liderando, organizando actividades, comunicándose con otros, resolviendo conflictos. Aprenden mejor compartiendo con personas, relacionándose y colaborando con otros.
8. Inteligencia Intrapersonal: implica el autoreconocimiento de las propias emociones. Estos sujetos reflexionan y piensan muy íntimamente acerca de sí mismos. Les gusta trabajar más bien aislados, seguir sus propios intereses, reflexionar sobre las cosas. Destacan entendiéndose a sí mismos, reconociendo sus puntos débiles y fuertes, estableciendo objetivos a alcanzar. Aprenden mejor trabajando solos, haciendo proyectos a su propio ritmo, reflexionando acerca de sus emociones y sentimientos. (La Inteligencia intra y la interpersonal dan origen a la llamada Inteligencia Emocional).
9. Inteligencia Existencial o Trascendente: definida como la capacidad para situarse a sí mismo frente al cosmos y frente a la vida, buscando reflexionar acerca de ciertos rasgos existenciales de la condición humana, tales como el significado de la vida y la muerte, cuál es el destino final del mundo físico y psicológico, qué sucede con experiencias profundas como: el sentimiento de amor por otra persona, o su opuesto, el odio hacia el otro, o quedarse absorto ante una obra de arte.
Hoy en día, ya no resulta realista pensar sólo en una o dos dimensiones de la inteligencia. Cuando hablemos de Inteligencias Múltiples, tendremos que ser más inclusivos y ver a la inteligencia como aquella capacidad para resolver conflictos y problemas varios, ser capaces de entender a mi contraparte (sea ésta, mi pareja, mi hijo, mi subordinado, mi colega, etc.), de trabajar y colaborar con los otros, de crear valor y obtener resultados que sean más valiosos para una o más culturas.
Lo anterior implica que la inteligencia asociada tradicionalmente al Coeficiente Intelectual (o C.I. propio del hemisferio izquierdo) deberá ahora asociarse con la Inteligencia Emocional (o I.E. propia del hemisferio derecho), es decir, aquél lugar donde residen la creatividad, las emociones, la capacidad de relacionar elementos extraños, el descubrimiento de nuevas ideas y nuevos significados, entre otras cosas. Sólo entonces habremos logrado el verdadero salto cuántico que nos distinguirá como verdaderos representantes de la raza humana.
Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl – Académico, escritor e investigador (PUC-UACh)










