El espinal, ubicado en el secano mediterráneo, es una formación vegetal que debe su nombre a la presencia del espino (Vachellia caven), árbol espinoso de flores amarillas que dota de un paisaje característico a una zona que se extiende principalmente en la ladera oriente de la Cordillera de la Costa, desde el sur de la Región de Coquimbo hasta la Región del Biobío.
Este ecosistema provee una serie de beneficios poco difundidos entre la población y que cobran relevancia si consideramos la crisis climática que enfrenta la zona central: su capacidad para secuestrar carbono en el suelo; la alta diversidad de animales y plantas que alberga; su relación con la regeneración del bosque esclerófilo, el mejoramiento de la calidad del agua, por mencionar algunos.
Las complejas condiciones edafoclimáticas para la actividad agropecuaria en el espinal, en términos de escasez hídrica y degradación de los suelos, limitan las opciones productivas. A pesar de lo anterior, el cultivo de cereales, los viñedos, frutales tolerantes a la sequía, las plantaciones forestales o la ganadería han logrado desenvolverse de forma más o menos rentable, siendo elementos fundamentales en el desarrollo de la cultura y ruralidad de los habitantes de la zona.
Sin embargo, la presión por rentabilizar genera que la balanza se incline por rubros como la vitivinicultura o las plantaciones de pino y eucaliptus, las que comienzan a ganar terreno en desmedro de la ganadería. El problema está en cómo estos diferentes rubros se insertan en el espinal: mientras que la ganadería extensiva no modifica sustancialmente el entorno, los otros rompen con la estética, reducen la biodiversidad y la prestación de servicios ecosistémicos, reduciendo además la superficie del espinal por el cambio de uso de suelo.
La crisis del espinal tiene su origen en el poco valor que se le percibe. La vía para revalorizarlo está en mostrar su importancia para enfrentar el cambio climático, educar a la población acerca de sus utilidades y corregir las malas prácticas asociadas a los rubros agropecuarios que propician su degradación. En este sentido, debemos mirar el espinal como un punto de encuentro entre la conservación de los recursos naturales, la biodiversidad y la producción agropecuaria, siempre con la mejora en la calidad de vida de los habitantes de este territorio como objetivo principal.
Giordano Catenacci, investigador Centro de Innovación y Desarrollo para el Ovino del Secano, OVISNOVA










