Hoy escribo como un homenaje perfectamente inútil, a las víctimas de Hiroshima y Nagasaki, olvidadas, borradas por el fuego, exiliadas de la memoria.
Hiroshima y Nagasaki 6 de agosto 8:15 de la mañana
El Enola Gay, lanza su carga fatal y cambia en un segundo la historia del mundo…. Y los anales del crimen.
Con 4000° de temperatura en un radio de 2 km 70.000 personas murieron en 1 segundo más otras 70.000 a posteriori por la radiación
Recuerda el padre Kleinsorge: : “ Un médico militar estaba trabajando cerca de la entrada del parque, pero no tenía más que yodo, y lo aplicaba sobre heridas, raspaduras, quemaduras pegajosas; y ahora todo lo que había cubierto con yodo aparecía lleno de pus. Del otro lado de las puertas del parque el padre Kleinsorge encontró un grifo que aún funcionaba —parte de la tubería de una casa desaparecida—, llenó sus recipientes y regresó. Cuando hubo dado agua a los heridos, hizo un segundo viaje. Esta vez encontró a la mujer del puente muerta.
Regresando con el agua se perdió en un desvío alrededor de un tronco caído, y al buscar el camino entre los árboles escuchó una voz que venía desde los arbustos y le preguntaba: «¿Tiene algo de beber?». El padre Kleinsorge vio un uniforme. Pensando que se trataba de solamente un soldado, se acercó con el agua. Cuando entró en los arbustos se dio cuenta de que había unos veinte hombres, todos en el mismo estado de pesadilla: sus caras completamente quemadas, las cuencas de sus ojos huecas, y el fluido de los ojos derretidos resbalando por sus mejillas. (Debieron de estar mirando hacia arriba cuando estalló la bomba; tal vez fueran personal antiaéreo). Sus bocas no eran más que heridas hinchadas y cubiertas de pus, que no soportaban abrir lo necesario para recibir el pico de la tetera. Así que el padre Kleinsorge tomó una gruesa hoja de hierba y le sacó el tallo para hacer una pajita, y en esa forma les dio de beber. «No puedo ver», dijo uno de ellos. El padre Kleinsorge repuso tan alegremente como pudo: «Hay un doctor a la entrada del parque. Ahora está ocupado, pero pronto vendrá, y sin duda podrá ocuparse de sus ojos».
Miles de relatos como estos… Sobrevivientes condenados por la radiación…
Era necesario? Tengo mis dudas… Sospecho que era muy importante demostrar que Estados Unidos, no vacilaría 1 segundo en aniquilar millones si lo consideraba necesario… Una clara advertencia a la Unión Soviética. . A las 12:00 de la noche del 10 de marzo de 1945, hora elegida para ocasionar el máximo de muerte civil, más de 300 aviones comienza a bombardear Tokio con bombas de fósforo blanco y napalm… La ciudad condenada alcanzó temperaturas atmosféricas de 980°, grados… 260.000 hogares quemados 105.400 personas murieron. Curtis Le May, general al mando de esta operación decía satisfecho “Los hemos tostado y horneado hasta la muerte”… Hoy ya no se recuerda esta tragedia.
Que nunca se repita.
Prof. Luis Solís – Profesor de Historia, Psicólogo, Librepensador, Astrólogo










