Las cifras a veces nos nublan, pero es necesario constatar que casi mil niños tuvieron que ser sacados de sus casas de origen, debido a la vulneración de sus derechos y que a través de un programa buscan un hogar transitorio. Es en este contexto que el Programa Familia de Acogida de Coquimbo de la Corporación Acogida, organismo colaborador del Servicio Mejor Niñez, lanza esta campaña de difusión y captación de personas que quieran optar por ser familias de acogida de urgencia y/o transitoria para que muchos niños, niñas y adolescentes no sean internados en residencias y puedan vivir en un entorno que favorezca el pleno desarrollo de sus derechos y bienestar integral. Esta decisión es una gran muestra de amor que cambia la vida de un ser humano para siempre.
Esencialmente lo que hace una familia de acogida, es recibir a un niño, niña o adolescente, de forma transitoria, debido a que ha sido vulnerado en sus derechos o no tiene otra opción para irse con otro familiar; hasta que logre restituirse la situación proteccional y pueda reunificar con su familia de origen o en su defecto determine otra situación el Tribunal de Familia. El fin último conforme lo mandata la Política de desinternación, es evitar por todos los medios posibles qué un nna sea institucionalizado y sea éste, el último recurso existente, cuando ya se haya agotado todas la instancias y medios posibles para evitarlo.
Existen muchos estudios, que demuestra que los niños que son acogidos por una familia externa, mejoran sus capacidades cognitivas, la salud mental y tienen muchísimas menos probabilidades de sufrir problemas psicosociales. En el fondo, las familias que opten por este programa, estarán ejerciendo un rol reparador en los afectos de aquel nna, fomentando un apego seguro en una etapa crucial de su desarrollo psicoemocional. Es otro paradigma, para afrontar las necesidades de la niñez, porque un hogar transitorio que abraza y cría a un niño desde el amor, deja una marca indeleble que favorece desde el ámbito psicológico, neurológico y en habilidades sociales.
Como sociedad, nuestra principal deuda es con la niñez. Un niño, niña o adolescente feliz crecerá de forma sana y podrá relacionarse con los demás naturalmente. Porque si de reparar se habla, no es que se ponga un parche curita; en este sentido, las heridas van desapareciendo en el día a día, en lo cotidiano: en un vaso de leche tibia que se entrega con una sonrisa, en un ¡Buenos días, cómo amaneciste!, recibir con un abrazo a la llegada del colegio, enseñar las vocales y celebrar si se lee de corrido una frase, en fin, la vida desde este ángulo.
Muchos piensan que no tienen las capacidades para ser familia de acogida y a esas personas queremos decirles que pueden acercarse al Programa Fae Acogida (fae.coquimbo@corporaciónacogida.com) donde recibirán nuestra guía, para que despejen sus interrogantes y se involucren en este programa. Porque muchas veces por desconocimiento se cree que no se tiene la capacidad.
Hemos tenido la oportunidad de ver los ojos de un pequeño en familia de acogida, es indescriptible, sublime, emocionante, y es que ver los cambios y avances abismales en su desarrollo es muy patente y bueno, qué decir de aquellos que acogen; muchos hablan de un acto de amor, que solo deja una estela de cariño.
Karol Navarro Torres – Trabajadora Social – Directora del Programa FAE Acogida – Corporación Acogida










