Published On: Jue, Sep 10th, 2020

Nuestra mente y los mecanismos inconscientes de defensa.

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En la teoría psicoanalítica freudiana, los mecanismos de defensa son estrategias psicológicas de carácter inconsciente que las personas utilizan con la finalidad de hacer frente a la realidad y que les permiten mantener sin daños su autoimagen.

Las personas sanas hacen uso de diversos “mecanismos de defensa del Yo” en el transcurso de sus vidas, donde el objetivo primordial de estos mecanismos, es salvaguardar la mente –el Yo o Sí-mismo– de la ansiedad y de la angustia que producen ciertas vivencias en relación con los demás, al mismo tiempo que para protegerse de sanciones sociales, con un solo objetivo: encontrar un refugio seguro frente a una situación a la que la persona no puede hacer frente.

Ahora bien, un mecanismo de defensa del Yo se convierte en algo patológico, cuando el uso persistente de algunos de los mecanismos conduce al sujeto a mostrar conductas calificadas como “inadaptadas”, de modo tal, que la salud física o mental del individuo termina por ser afectada. Revisemos algunos de los  principales mecanismos de defensa:

  1. Mecanismo de proyección: consiste en atribuir a otra persona todos aquellos impulsos, ideas y pensamientos que pueden ser inaceptables en uno mismo. Se usa para reducir la tensión interna, es de tipo moralista y “transfiere” las responsabilidades de un suceso achacable a uno mismo a otro sujeto. Por ejemplo: una persona siente ansiedad ante sus pulsiones sexuales o agresivas y las atribuye a otros individuos, lamentándose que estas personas sean tan “indecentes” o tan hostiles.
  2. Mecanismo de racionalización: es un mecanismo de tipo intelectual, en el cual, el sujeto trata de explicar situaciones o conductas ingratas y dolorosas, a través de una serie de razonamientos lógicos, que permiten mantener el equilibrio mental del sujeto afectado.
  3. Mecanismo de sublimación: para Freud, este es uno de los más importantes, ya que el individuo reprime sus impulsos y tendencias socialmente inaceptables hacia otras conductas que sí son aceptables. Para la persona representa una situación de frustración producida por la tensión de no poder realizar abiertamente el deseo sexual. Se estima, que este mecanismo ha sido muy importante para el logro de grandes metas artísticas.
  4. Mecanismo de formación reactiva (o conductas reactivas): los impulsos que producen ansiedad se expresan en la conciencia a través de aquello que sea contrario a ellos. La persona asume una conducta diametralmente opuesta a sus sentimientos o deseos inconscientes, con el fin de esconder sus verdaderos sentimientos. Por ejemplo: una mujer que experimenta sentimientos de odio y de agresividad hacia su suegra, pero que se muestra extremadamente solícita y atenta con ella, con la finalidad de “suprimir” de su conciencia tales impulsos negativos.
  5. Mecanismo de negación o supresión: la persona excluye de su mente pre-consciente los pensamientos e impulsos que le son desagradables, dolorosos o que le generan ansiedad. En términos generales, existe en el sujeto el rechazo, reprobación y un no reconocimiento de un estado de cosas objetivo que apunta a algo negativo y que le afecta.
  6. Mecanismo de identificación (o de introyección): el individuo se “apropia” –por así decirlo– de atributos deseables que admira en otros, generalmente de aquellas personas por las que siente afecto y aprecio. La identificación es importante durante las primeras etapas del ciclo vital (de desarrollo y socialización), sin embargo, a partir de la adolescencia el sujeto debe buscar una imagen que sea propia y diferenciada. En su forma más problemática, el sujeto puede identificarse con su agresor, en función de lo cual, la persona intentará superar su dolor siendo como su agresor.
  7. Mecanismo de desplazamiento: el individuo traspasa sentimientos y emociones a un sujeto u objeto distinto de aquel que lo provocó, porque siente que es peligroso e inadecuado expresar libremente aquel sentimiento. Por ejemplo: un niño que está celoso de su nuevo hermanito, siente deseos de hacerle daño, en función de lo cual, el niño intenta agredir al pequeño, pero es sorprendido por la familia, que lo reprende y lo reta. Luego de esto, el niño busca un objeto sustituto para descargar su agresividad. Más tarde, los padres advierten que el niño está destrozando un muñeco que representa a su pequeño hermano. El desplazamiento puede expresarse de dos formas: (a) Resentimiento: el sujeto se siente víctima de una situación que considera inaceptable e injusta, y desplaza su odio, molestia y resentimiento, hacia la sociedad o hacia un grupo social determinado, (b) Chivo emisario o expiatorio: la persona hace víctima de sus propios conflictos a una tercera persona específica que el sujeto ve como más débil.
  8. Mecanismo de fijación: implica detenerse en determinadas etapas del desarrollo biopsicosexual del individuo (etapa oral, anal, fálica y genital), debido a la imposibilidad de encontrar soluciones adecuadas a los problemas y tensiones que generan las tareas de la etapa que vive en ese momento. Se podría decir, que frena la evolución. Ejemplo: si una persona no ha visto satisfechas sus necesidades afectivas y de seguridad en la etapa oral, es probable que durante su vida continúe con un patrón de conducta oral: fijación por la comida, bebida, cigarrillo, etc.
  9. Mecanismo de compensación: a través de este mecanismo la persona busca resaltar algún atributo de su propia personalidad, con el fin de disimular alguna debilidad, que a su vez, le provoca un sentimiento de culpa o de inferioridad –ya sea real o imaginario–, aliviando la tensión y logrando la aprobación social. A veces suele ser un esfuerzo por disfrazar –o equilibrar– un defecto físico o psíquico, lo que puede ser positivo, porque implica luchar contra las limitaciones.
  10. Mecanismo de conversión: es un mecanismo complejo y que desencadena siempre una respuesta patológica. Para que se ponga en marcha, es preciso que el Yo se encuentre ante una situación exterior conflictiva muy aguda y que la intensa ansiedad sea reprimida. En las investigaciones, ha quedado de manifiesto que existen síntomas físicos que no obedecen a lesiones orgánicas y que se desencadenan por causas psíquicas. Mediante este mecanismo, la mente trabaja sobre el cuerpo y le hace producir cambios serios y graves. Por ejemplo: si la persona tiene un grave conflicto y tiende a actuar impulsivamente, la mente hace que al reaccionar sus nervios éstos afecten al sistema sensor, pudiendo lograr desconectar –literalmente– aquella parte del cuerpo. Pueden producirse: desmayos, crisis convulsivas, perturbaciones sensoriales o motoras.
  11. Mecanismo de somatización: es uno de los más patológicos para el bienestar de las personas, porque el cuerpo (o soma) termina siendo dañado en forma efectiva y a veces de manera irreversible. En este sentido, los problemas psicológicos se convierten en problemas físicos reales.
  12. Mecanismo de represión: mediante este mecanismo se busca olvidar (o esconder) aquellas ideas, pulsiones o acontecimientos que pueden engendrar ansiedad u otra clase de sufrimientos psíquicos. El Yo sumerge en lo inconsciente aquello que resulta penoso o punible para el sujeto.

 

Estos mecanismos pueden ser clasificados como primarios o secundarios, de acuerdo con el momento en que hacen su aparición en el proceso de desarrollo del ser humano, en función de lo cual, mientras más primaria es una defensa, tanto más pertenece a las primeras etapas de la vida y más se tiende a negar la realidad, cual es el caso, por ejemplo de los mecanismos de negación, proyección, introyección o de disociación. Por otra parte, cuanto más secundario es un mecanismo de defensa, tanto más pertenece a etapas tardías del desarrollo, y más tiende a conservar el principio o criterio de realidad, tal como por ejemplo, los mecanismos de sublimación, racionalización, formación reactiva y otros.        

 

Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl

Académico, escritor e investigador (PUC-UACh)

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