Publicado en: Lun, Jun 22nd, 2020

¿ Libertad de elección en Chile ?

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El Senado de Chile está compuesto por 43 miembros: 10 mujeres y 33 hombres. Entre ellos hay profesores, abogados, asistentes sociales, cientistas políticos, administradores públicos, periodistas, ingenieros, contadores, geógrafos, agrónomos, empresarios, siquiatras, relacionadores públicos. Este grupo de hombres y mujeres que fueron elegidos por votación popular, representan las diferentes regiones o circunscripciones. En tanto la cámara de diputados está compuesta por 35 mujeres y 120 hombres, con diferentes profesiones u oficios, teniendo una función similar a la de los senadores: representan, atienden, defienden los intereses de los ciudadanos y son ellos quienes aprueban o rechazan las leyes del país.

Desde que volvimos a ser un país democrático se reanudaron las votaciones. Los partidos políticos de antaño volvieron en gloria y majestad, como también la creación de otros, y así fue como la política fue creciendo y algunos políticos fueron ganando terreno. Al ver el curriculum de varios senadores y diputados, nos podemos cerciorar que están prácticamente ejerciendo en el congreso desde el regreso a la democracia, comenzaron como concejales, alcaldes, diputados, en ministerios o cargos similares y luego de varias reelecciones tienen su sitial en el hemiciclo. El camino termina en la titulación para tener un escaño en el congreso, esta situación tiene disconforme a la población y ha obligado, después de muchos años, a los honorables a retomar un proyecto de ley que estaba traspapelado en algún escritorio y voten. Pero la votación no ha estado exenta de discordias, discusiones entre los integrantes y los diferentes partidos políticos, ya que con este proyecto embarcaron a todas las futuras votaciones y elecciones de concejales, alcaldes, Cores, diputados y senadores. En el hemiciclo algunos a favor, en contra, abstenciones y porque no decirlo, enojos ya que según el proyecto de ley algunos tendrán que abandonar el congreso, municipios y consejos regionales.

Algunas autoridades elegidas por votación no están contentas con el nuevo proyecto, ya que se sienten perjudicados, según ellos porque están trabajando para ayudar a los vecinos con la pandemia existente, por lo tanto, no pueden renunciar al cargo para postular a uno nuevo.

Otros argumentos son:

 «Si tuviera la convicción que el límite a la reelección garantizara la renovación de la política votaría con entusiasmo, pero creo que eso es una falsedad…no creo que el límite a la reelección garantice la renovación» -Juan Pablo Letelier.

 «La mejor decisión es la que toman los ciudadanos, pero en este contexto tenemos que hacernos cargo de una demanda ciudadana. Apruebo esto, pero me abstengo en materia de retroactividad» -Guido Guirardi.

«Para el futuro uno pide que se consideren las condiciones objetivas que existen…espero que estemos a la atura y podamos aprobar este proyecto que oxigena» – Felipe Kast.

«Creo que la gente tiene derecho a elegir a la persona que le parezca, por tanto, no soy muy partidario de esto y me abstengo». -José Miguel Insulza.

«Nuestra votación habla de si estamos dispuestos a salir de la burbuja, a ceder poder es una señal concreta de desprenderse del poder, de escuchar a la ciudadanía». Carolina Goic

 «El problema profundo del desprestigio de la política en lo colectivo es que hemos dejado de ser voz de quienes representamos». Ximena Rincón.

Analizando los argumentos anteriores me surgen varios cuestionamientos:

¿Realmente las elecciones y votaciones son democráticas? ¿O están dirigidas para que un grupo de personas puedan estar en las listas? ¿Sabía usted que según la OCDE los políticos chilenos reciben el equivalente en su dieta parlamentaria a 38 veces el sueldo mínimo? ¿Algunos tienen la idea que el cargo ejercido es vitalicio?

Al recordar la historia electoral podemos apreciar que el grupo de invitados es casi siempre el mismo, inclusive los enroques de candidaturas se dan en los diferentes estamentos y distritos. La clase política con los años se apoderó de las elecciones y los ciudadanos votantes los dejamos en libertad de acción, ya sea porque no tenemos la cultura democrática ni cívica, porque el tema no interesa, no se entiende o simplemente porque no hay cabida en ese reducido círculo. Para nadie es desconocido que a puertas cerradas algunos deciden quienes serán los invitados a la gran fiesta electoral y peor aún, desde las casas matrices de los diferentes partidos son ellos quienes por dedocracia o amistad eligen a los futuros representantes sin ni siquiera preguntar en las regiones por los candidatos. Candidatos que muchas veces no han realizado un trabajo con y para la ciudadanía.

 Cabe mencionar que el sistema electoral dista mucho de ser democrático, ya que según los pactos y sub-pactos no siempre resulta elegido el candidato o candidata mas votado. Es así como los partidos según sus tendencias se unen con partidos afines creando listas con un orden preestablecido. Suman los votos de las listas favoreciendo a los menos votados y dejando afuera a otros que si obtuvieron más votación; entre sumas y restas resultan los favorecidos (método D’Hondt). Para los independientes es mas engorroso ya que deben reunir muchas firmas para presentar candidatura, según este método la idea es tener la mayor representatividad en el congreso, pero este sistema es engorroso y difícil de entender.

El tema económico también es preponderante, es sabido que nos mal acostumbraron, pues ya es practica que a los candidatos se les exige “invertir” para las votaciones en diferentes aportes hacia la ciudadanía, costumbre que hace desembolsar y excluir a quienes podrían ser mejores representantes. Las campañas políticas son sinónimo de tiempo y gasto de dinero en souvenirs que al final sólo sirven para el recuerdo. Al terminar este proceso y de acuerdo con la cantidad de votos el dinero es reintegrado, pero no a los candidatos sino a los partidos políticos.

Por otra parte, las directivas de los partidos no realizan gran inversión en educación y formación de futuros líderes y muchas veces cuando hay personas que se destacan y tienen futuros políticos se les coarta el ingreso al pequeño mundo electoral, por miedos y egoísmos de perder un sitial privilegiado.

Es tiempo de cambiar la forma en que se manejan las políticas chilenas si realmente se quiere un cambio, que los partidos se oxigenen con nuevas generaciones, que las directivas vayan dando paso a otros dirigentes y se termine con los enroques, escuchar a otros miembros y conocer en terreno las diferentes realidades de la ciudadanía, como también verdaderas necesidades de todas las clases sociales.

Necesitamos que las familias políticas den lugar y espacio a otros miembros de la sociedad que están interesados en ese mundo, es tiempo de nuevas ideas y sobre todo de verdaderas elecciones democráticas, como también de educar y formar a nuevos dirigentes, asimismo confiar en hombres y mujeres con capacidades y estudios para dirigir los diferentes ministerios, personas con verdaderas capacidades de gestión y con ganas de construir un Chile acorde a los nuevos tiempos. Se requiere con urgencia servidores públicos que estén conscientes de la realidad que vive la ciudadanía y no sea un grupo de elite que esta acostumbrado desde un escritorio a dirigir, que las leyes dictadas y aprobadas vayan en beneficio de la ciudadanía en general y no solo de algunos, la transversalidad debiese ser prioritaria.

La educación cívica tiene que volver a las aulas para tener ciudadanos informados y así evitar que sean unos pocos quienes aprovechándose de la desidia elijan en las urnas el futuro político, no solo es llenar las calles de protestas y revueltas, es ejercer el derecho del que tanto se habla.

Artículo escrito por Rossana Casas Peña – Periomamista Semanario Local – Una mezcla loca entre mamá y periodista ciudadana.

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