Publicado en: Mié, Mar 25th, 2020

De Pandemia y otras cosas.

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Pandemias. Si leemos un poco de historia veremos cómo el mundo ha sido afectado por estas una y otra vez, la gran diferencia es que con la modernización estas viajan en horas de un lugar a otro y cruzan límites geográficos sin problemas.

15 diciembre 2019, noticia mundial: China, ciudad de Wuhan, capital de la provincia de Hubei, se habla de un virus Covid- 19, que con el tiempo será conocido como corona virus.

En un principio se dice que el contagio comenzó en un mercado de la ciudad de Wuhan, otros hablan de conspiraciones de dominación mundial; lo que si sabemos que es muy contagioso y que su propagación es muy rápida afectando las vías respiratorias y aun no hay un medicamento que ayude en la pronta recuperación de los afectados.

Los chinos rápidamente tomaron la decisión de poner en cuarentena la ciudad y a los habitantes de Wuhan por el rápido avance de las personas afectadas, infectadas y fallecidas por el nuevo virus. Pero muchos habían salido del lugar y emigrado a otras ciudades del país y los visitantes habían retornado a sus países de origen o a otros lugares continuando con sus vacaciones o por asuntos de trabajo o estudios, sin saber que eran portadores de un virus, el que fue transportado vía aérea, terrestre y marítima a todo el mundo, por lo que en un corto lapso de tiempo el virus llego a todas partes por lo que fue decretado pandemia.

La organización mundial de la salud envía constantemente propuestas, recomendaciones para que los gobiernos sigan sus instrucciones y puedan guiar a los ciudadanos en relación con el nuevo virus, pero en general las diferentes sociedades y países no creyeron que esta nueva pandemia sería tan letal y de tan rápido actuar ,por lo que los países del viejo continente han llorado a sus muertos sin siquiera poder dejarlos en el campo santo, siendo los camiones de la defensa nacional quienes llevan los féretros a los  crematorios.

En enero el gobierno de Chile en forma pasiva comienza a hablar del nuevo virus, de a poco la ciudadanía va olvidando los estragos causados por la revuelta social que durante meses nos afectó. El calor y las vacaciones dejaron de lado las acostumbradas marchas diarias, aquellos que luchaban por la causa tomaron descanso por unos meses para retomarlas nuevamente, pero ya el 3 de marzo llega uno de los primeros infectados por el temido virus. En el aeropuerto de Santiago comienza un protocolo de admisión, en el cual se les pide información a los pasajeros, en dicho recinto, algunos a favor y otros en contra mostrando poca preocupación, enojo y hasta indiferencia por la información solicitada. Luego del ingreso al país comenzó el retorno de estos a las diferentes ciudades o localidades, sin saberlo o a sabiendas fueron propagando la enfermedad.

En pocos días ya estaba alojado este Covid-19 en nuestro país. Comienza marzo, se reanudan las clases en algunas escuelas, colegios e instituciones, pero el avance del virus es tan rápido y aleatorio que estas se suspenden, medida que solo algunos aplauden. Mientras algunas familias aceptan la suspensión otras no logran aceptar el tener a los estudiantes en casa y ven complicadas esta situación, algunos por razones de trabajo y otras por no tener la costumbre de tener a toda la familia reunida, sin ver que es una medida de protección y tal vez el momento de compartir y conocer realmente a quienes la conforman.

Mientras en el aeropuerto de Santiago los vuelos internacionales van llegando, trayendo pasajeros infectados, algunos con notorio avance del virus otros siendo portadores de este, luego de recuperar sus maletas y llenar un formulario siguen el viaje dejando una estela de contaminación y contagios.

Lamentablemente tanto los afectados como las autoridades sanitarias no tomaron las medidas correspondientes. Lo ideal a mi parecer hubiese sido que las personas que llegaron al país hubiesen quedado a resguardo en un centro hospitalario, bajo cuarentena obligatoria mientras se les aplicaba el test correspondiente y a la espera de los resultados de este, quizás con una decisión drástica nos hubiésemos ahorrado todos los problemas posteriores, pero ya es tarde para aquello.

El virus se propagó por varias ciudades y en el sur del país un crucero dejo a varios infectados y a una caleta de difícil acceso bajo cuarentena. Rapa Nui corrió con la misma suerte.

Con el pasar de los días la confusión es grande y los medios de comunicación nos bombardean con noticias tanto del extranjero como nacionales, en algunos países europeos están colapsados con las muertes y con los infectados. En el país se decretan diferentes alertas, pero la ciudadanía no logra entender que esta pandemia es grave y muy rápida en su actuar hay quienes deciden viajar como si fueran días de vacaciones. Algunos infectados deciden ir a lugares de veraneo exponiendo a otros ciudadanos, otros deciden llenar carros de supermercados, en las farmacias los stocks de guantes mascarillas alcohol gel y algunos medicamentos ya no existen. La psicosis comienza a apoderarse, la JUNAEB (junta nacional de auxilio escolar y becas) reparte alimentación para los alumnos , alimentos que van en ayuda de algunos alumnos con la calidad de vulnerables, pero para variar algunos reclaman que no es suficiente, otros logran sustraer estas canastas que luego venden en ferias libres, el ministerio de educación mediante su página web apuesta por enviar material de trabajo, la modalidad de clases on line se ha puesto de moda, trayendo angustia y frustración a algunos padres, apoderados  y alumnos que no aprueban este sistema.

Los consultorios y hospitales no dan abasto con la atención, se pide la no aglomeración de las personas, pero el ser humano en estos casos no entiende y colapsa los servicios exigiendo atención y vacunación para la influenza. (vacuna aplicada a grupos de riesgo, que en esta oportunidad no ha sido posible aplicarla a todos, por falta de stock).

El personal de salud está cansado, agotado preocupados tanto por su salud como por la de sus familias y es muy entendible ya que no en todas las instituciones tienen los medios de protección o los protocolos simplemente no han funcionado, Ellos después de arduos turnos vuelven a sus domicilios tal vez llevando la contaminación a sus hogares, por lo que algunos deciden no atender en sus consultas o en el peor de los casos también han enfermado y es lógico, ya que son ellos quienes mantienen contacto directo con los infectados por el virus y otras afecciones.

Algunas autoridades no logran conectarse, mientras algunos dicen que en los servicios públicos hay que cesar con la atención otros deciden lo contrario, al parecer la cordura y sensatez también se enfermaron con coronavirus. Como hay otras autoridades que han logrado avances al respecto resguardando sus localidades, creando cierres de protección en los ingresos, como otras han creado mesas de dialogo logrando trabajar en equipo con redes asistenciales en favor de sus comunidades, pero como lamentablemente somos un país “chaquetero” las buenas iniciativas son criticadas, quedando demostrado que seguimos siendo un país reactivo. En el congreso las discusiones están mas concentradas en cambiar las fechas de futuras elecciones y plebiscitos, no hay sintonía con la ciudadanía.

El pequeño comerciante, independientes, medios de transporte, turismo etc. ya están nuevamente afectados. Las cifras negativas en sus flujos de caja afectaran la economía a nivel familiar, llevando a algunos a la quiebra o cierre definitivo de sus locales, en tanto las grandes empresas se niegan a cerrar sus puertas, algunas industrias continúan con la producción, producción que en  muchos casos no es de primera necesidad, pero la necedad ha predominado y los turnos obligados continúan, los obreros, operarios deben seguir mientras los jefes o dueños dirigen todo desde un computador resguardados en sus casas junto a sus familias.

El gobierno de a poco ha ido lanzando medidas de protección y ayuda las cuales no son suficientes, o llegan atrasadas después de las típicas discusiones políticas, el ministerio de salud no logra convencer ni tampoco dar la nota requerida dejando una estela de enojo en la ciudadanía.  Se decreta toque de queda, prohibición que para algunos es un chiste, pero para los uniformados que deben cumplir con las rondas es un problema ya que el uniforme institucional no los hace inmunes al virus, mientras resguardan que la ciudadanía no salga de sus casas ellos se exponen a contagios y también a sus familias.

El hashtag #quedateencasa se ha hecho popular, pero algunos no logran comprender esas palabras y siguen haciendo vida social, compartiendo un café, jugando un partido de futbol, etc. Exponiendo y exponiéndose sin lograr comprender el peligro al que se arriesgan, simplemente no hay juicio ni raciocinio.

No sé cuantos mas tienen que morir o enfermarse, para que puedan comprender que esto no es un juego, ni vacaciones, que este coronavirus actúa muy rápido y que, aunque uses guantes o mascarillas igual puedes ser portador e infectar a otros, tomemos conciencia aun estamos a tiempo de salvarnos y salvar a otros.

Que esta pandemia termine en nuestro territorio nacional solo depende de nosotros, es el momento de terminar con las criticas y unirnos en post de protegernos, de que todas las autoridades se alineen en un mismo discurso, de escuchar y aceptar las buenas ideas, de olvidar las diferencias políticas, la tozudez de algunos debe quedar fuera. Es momento de pensar y actuar de manera rápida y objetiva, de tomar decisiones sin miedos, de proteger a la ciudadanía sin importar el enojo de algunos pocos.

La vida vale mas que un puñado de monedas de oro.

Y así como vemos que la naturaleza ha ido cambiando ríos, mares, aires más limpios y los   animales que han vuelto, ya volveremos a abrazarnos y besarnos, espero en un futuro muy cercano, con un pensamiento distinto y sobre todo queriendo la vida y protegiéndonos.

Cuídate, se consciente quiero volver a verte.

Articulo escrito por Rossana Casas Peña

Periomamista Semanario Local

Una mezcla loca entre Mamá y Periodista Ciudadana

Semanario Local

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