Publicado en: Lun, Oct 14th, 2019

Una deuda pendiente con Marcelo López.

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Hay una deuda pendiente con el bombero voluntario Marcelo López.

Hablamos a nombre de todos aquellos bomberos voluntarios que no pueden referirse a tan lamentable y dolorosa pérdida. Nos referimos al voluntario de la quinta compañia Marcelo López Cheuquian.

Reconstruimos paso a paso su historia.

Se quejó de taquicardia, transpiraba de forma abundante, se encontraba muy pálido y sentía dolores al toser  así como fuertes dolores en el pecho al respirar. Los dolores incluso  le impedían desplazarse con fluidez.

Eran los síntomas claros de un neumotórax. Una lesión producto de un golpe traumático  que provocó  desgarro en la pleura por donde ingresaba el aire comprimiendo, en este caso, parcialmente  el pulmón, dificultando el proceso respiratorio.  La causa:  un accidente de tránsito ocurrido el 2 de octubre.

Según el relato de la familia  ese día  Marcelo Alejandro López Cheuquian de 46 años se dirigía a Osorno por la ruta 215 cuando su vehículo ronzó al entrar a una zona de ripio recibiendo por el costado lateral izquierdo y mientras zigzagueaba el impacto de otro vehículo que se dirigía en sentido contrario cayendo a un costado de la ruta. Producto del accidente de tránsito resultó con múltiples contusiones  entre ellas un corte de unos 7 a 10 centímetros en el lado izquierdo del cráneo. Ingresa  grave al Hospital base de Osorno donde el médico de turno ordena un scanner y una radiografía torácica. El facultativo no encontró ningún tipo de lesión interna y procedió a darlo de alta luego de mantenerlo en observación por  2 horas y con suero;  Como única recomendación  receto  curaciones en el consultorio más cercano a su domicilio. No existió una segunda radiografía, ni una revisión que pudiese alertar de la evolución de posibles lesiones internas. Solo el ojo medico entregó un tibio y nada de certero diagnostico.

Los siguientes días comenzó su visita a las curaciones del consultorio ubicado en calle Los Carreras. Evidenciando síntomas que no fueron atendidos ni contrastado al parecer con su historial clínico reciente. Deposiciones con sangre, taquicardia, dolores abdominales, dolores al respirar  y un extenso hematoma en el costado izquierdo no fueron alerta suficiente de que algo estaba mal. Pese a sus pasivos reclamos seguía siendo enviado a su domicilio.

El día miércoles cerca de las 19 horas ingreso a la guardia del hospital base de Osorno. Alrededor de las 6 de la mañana fue atendido y diagnosticado con una infección gastrointestinal posiblemente de origen viral  siendo derivado a su domicilio con una receta de viadil, un antiespasmódico para dolores estomacales. Ni siquiera una radiografía.

El día jueves cerca de las 19:00 horas se agravó su situación. Familiares le brindaron los primeros auxilios.  Una Unidad Avanzada de emergencia llego al lugar . La situación era crítica. Se encontraba sin pulso. Se le inyecto adrenalina directamente al corazón. Y se aplicó el desfibrilador para obtener respuesta cardiorrespiratoria sin resultado. La operación se repitió por segunda vez. Un tercer y último intento lo saca de su difícil situación. Es estabilizado y trasladado con premura hasta el servicio de urgencia del hospital base. Es ingresado en estado grave. Tras 12 minutos exactos de espera fallece en el recinto hospitalario a la espera de ser atendido.

Marcelo Alejandro López Cheuquian fue un bombero voluntario intachable. Un servidor público. Integrante de una unidad especializada en rescate  que participó directa o indirectamente en el salvamento de más de 500 personas en cerca de 25 años de servicio bomberil.

Jamás…jamás  cobró un peso a diferencia de los médicos que lo atendieron y que pese a recibir un sueldo por sus servicios no supieron  cumplir cabalmente con el servicio para el que fueron contratados. Su displicencia, su inoperancia  le costó la vida a una persona ejemplar, a un ciudadano de primer nivel. A quien constituía un aporte que salvaba  vidas colocando en ello muchas veces sus propios recursos.

Marcelo López Cheuquian era un sujeto con una superioridad moral tan evidente que los médicos que lo atendieron no podían siquiera mirarlo a la cara. Menos mirar su historial médico.

Actuaron como unos miserables ganapanes que en sus consultas privadas por dinero te sonríen, te saludan y te acompañan satisfechos a la puerta. Pero que en los hospitales públicos te hablan golpeado, superiores y desafiantes… cobardes y cagones apenas preguntó por sus horarios, por sus contratos, por sus pacientes, por  sus  trabajos y por sus convenios. ¿Quién los sancionara ?  ¿Quién los encubre?

Sorprende al respecto la posición del director del Hospital Base de Osorno quien ha relatado una situación absolutamente ajena a la verdad al señalar que se  prestaron a Marcelo López auxilios de algún tipo en su último ingreso a la unidad de emergencia. Nos preguntamos: ¿Está encubriendo o está mintiendo ?  ¿Habrá responsables ? ¿Terminará nuevamente el auditor archivando esta causa como tantas otras?

Denigrante resulta este actuar contumaz y pusilánime. Con decencia varios debieran dar un paso al costado mientras dure la investigación. Y varios debieran renunciar si se establece que existió una negligencia médica. Como esto no va a ocurrir será la presión social la que ordene la casa hospitalaria.

Sin embargo creemos que existen buenos médicos, profesionales comprometidos y en reconocimiento a ellos es que esperamos junto a  una sanción ejemplar, la elaboración de  un protocolo de atención médica preferente para quienes,  como en el caso de bomberos, carabineros y funcionarios de la PDI están dispuestos a dar la vida más allá del deber. Que sea un gesto de nobleza. Que sea un acto de buena voluntad…después de todo se lo debemos a Marcelo López Cheuquian, voluntario de la quinta compañía de bomberos de Osorno.

Claudio Ojeda Soto / Editor Semanario Local / semanariolocal@gmail.com

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Una deuda pendiente con Marcelo López.