Publicado en: jue, Jul 18th, 2019

La Crisis del Agua: lo que aprendimos de la emergencia.

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Osorno ha vivido una situación sin precedentes en su historia y en la del país. A raíz de una negligencia de la empresa distribuidora de agua potable ESSAL la ciudad ha tenido que pasar por 6 días de corte de suministro del vital elemento, lo que ha generado grandes inconvenientes en toda la población, sin mencionar el grave riesgo que tuvieron que correr los servicios de urgencia como hospitales, Consultorios, Clínicas, Hogares de Ancianos y Niños, Bomberos, etc. Todo lo anterior genero grandes pérdidas para el comercio, turismo, servicios, microempresas, pymes y consumidores en general, sin contar que aparte del incendio registrado la noche del domingo, la situación pudo haber sido mucho peor, y lo cierto es, que lo más destacable desde mi punto de vista son los cientos de personas y organizaciones que de forma solidaria y sin la responsabilidad de un cargo público o mediar remuneración alguna por su labor, se sumaron a la tarea de ayudar en la distribución de agua potable de manera paliativa a la población afectada. En estas situaciones es donde vemos surgir el espíritu solidario que tiene el chileno, y como en algunos casos se trabajó durante extensas jornadas, se viajó desde muy lejos, se recorrieron kms., de calles, pasajes, villas y distintos sectores con el único fin de poder entregar ayuda a sus compatriotas que lo necesitaban. No me queda nada más que felicitar y agradecer enormemente a todos aquellos que de manera anónima y solidaria contribuyeron con su esfuerzo y entrega generosa a favor de nuestros coterráneos que tenían mayores dificultades para enfrentar la crisis de suministro.

Sin embargo, la pregunta lógica que surge después de superada esta crisis sanitaria, es si estamos preparados como ciudad para enfrentar una crisis de esta naturaleza, recordemos que esta vez, se trató de un error humano al interior de la empresa proveedora del vital elemento, pero que estamos permanentemente expuestos a todo tipo de eventos climáticos y de la naturaleza, tales como terremotos, erupciones volcánicas, aludes, inundaciones, tornados, etc., que también pueden ser causantes de posibles contaminaciones del agua potable o de sus fuentes de extracción. Todo parece indicar que no estamos bien preparados frente a este tipo de emergencias y se carece de mecanismos alternativos de provisión de agua potable, tampoco muchas instituciones públicas y mucho menos los hogares, cuentan con sistemas de acumulación o reservas que le permitan sortear periodos, un poco más prolongados de lo habitual, de cortes de suministro. Por su parte la disponibilidad de camiones estanques o aljibes en principio no era suficiente para lograr un abastecimiento óptimo de los estanques que se ubicaron por distintos puntos de la ciudad y que gracias a la colaboración de municipios de otras comunas y  de importantes empresas de la ciudad, pudo coordinarse las acciones de distribución de manera más eficiente.

Todo lo anterior es de suma importancia de corregir y de perfeccionar los planes de emergencia que permitan estar mejor preparados para este tipo crisis, sobre todo si consideramos que el 28 de julio de 2010, a través de la Resolución 64/292, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció explícitamente el derecho humano al agua y al saneamiento, reafirmando que un agua potable limpia y el saneamiento son esenciales para la realización de todos los derechos humanos.

Por último es necesario señalar, que de manera inédita en nuestra ciudad, pudimos observar el día Viernes pasado una concurrida manifestación y marcha por el derecho al agua potable, un acontecimiento que debe llevarnos a una profunda reflexión, dado a que pese a que estamos orgullosos de que nuestro país haya alcanzado un alto crecimiento en desarrollo humano y somos líderes en la región en desarrollo económico, entre otras cosas, aún no hemos garantizado plenamente el derecho al agua potable y menos contamos con mecanismos eficientes de respuestas frente a emergencias como la que acabamos de vivir. Por todo esto resulta oportuno y necesario el poder revisar nuestro marco regulatorio actual en lo que a asegurar el derecho humano al agua se refiere y a la vez perfeccionar los planes de emergencia en todo aquello a lo que la provisión de este elemento se relacione.

 

Fredy H. Wömpner G. – Economista

Dir. Instituto Humanismo Cristiano

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La Crisis del Agua: lo que aprendimos de la emergencia.