Published On: Lun, Oct 1st, 2018

Una dramática historia de hospital…

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El 22 de septiembre 2018, Scarlet y Marisa fueron en busca de ayuda médica al hospital Base de Osorno.

En la guardia del recinto hospitalario, mientras una de ellas esperaba que los medicamentos surtieran efecto, les llamó la atención un paciente que estaba acostado en una camilla en un rincón. Era un hombre mayor que estaba solo, conectado a una bolsa de suero vacía, cubierto con una manta, sufriendo en silencio sus males y dolencias. Ellas de a poco se fueron acercando y notaron que el hombre respiraba con dificultad, pero el no se quejaba y humildemente soportaba sus padecimientos.  Estas mujeres comenzaron a recabar información acerca del paciente, a quien rápidamente acogieron como si fuera de su familia. Se llamaba Héctor y residía en el Hogar de Cristo, estaba solo, había ingresado al recinto hospitalario el día anterior producto de una caída en la calle y como tantos fue llevado por la ambulancia y dejado ahí a su suerte.

Mientras afuera el mundo seguía dando vueltas, estas mujeres estaban preocupadas y ocupadas de don Héctor, comenzaron por cambiar sus ropas que estaban mojadas por la micción del paciente; pidieron ayuda a los trabajadores del recinto, aquellos quienes prometen cuidar y luchar por la salud de todos las personas, pero ellos solo pasaban por los pasillos , algunos decían “no soy de aquí”, otros con la cabeza inclinada observando el pasillo seguían su camino, hasta que, de tanto insistir, unas técnicos de enfermería asintieron con la cabeza, las guiaron a un box donde pudieron asear y cambiar a don Héctor, a quien cada vez le costaba mas respirar.

Según el historial medico, don Héctor había sido atendido el día anterior. Le curaron unas heridas e inyectaron suero, después de eso fue dado de alta. Pero transcurridas las horas la aguja que llevaba suero a sus venas aún seguía inserta a su brazo junto con la bolsa que alguna vez contuvo suero y las inyecciones que le recetaron. Ningún familiar fue avisado, el teléfono del Hogar de Cristo tampoco recibió llamada alguna. Sólo era un hombre dado de alta el día anterior, abandonado en una camilla a su suerte.

Scarlet y Marisa tuvieron que insistir, exigir atención médica nuevamente para don Héctor, quien me imagino que entre su dolor y angustia, agradecía la atención y preocupación de esas mujeres desconocidas, quienes de tanto insistir lograron el reingreso del paciente. Los delantales volaban con la camilla hacia la sala de reanimación, mientras el sol comenzaba a elevar sus rayos, y el día dejaba atrás una noche gris oscura y lluviosa, el alma de don Héctor comenzaba a elevarse dejando atrás un cuerpo inerte. Sus días habían llegado a su fin y un doctor firmaba un papel con la hora de su deceso…”

Esta es una historia real que lamentablemente se repite día a día en todo el país: seres humanos que van en busca de atención médica por alguna dolencia o malestar y no son atendidos de la manera correcta. Se nos dice que a los servicios de urgencia se debe asistir cuando hay gravedad, pero ¿Quién realmente sabe de eso? Somos diferentes y el dolor es distinto en cada persona, todos tienen distintos grados de aguante o aceptación para el dolor, y peor aún, un malestar de cabeza se puede convertir en un aneurisma que puede causar la muerte, o tantos padecimientos que después de tantas horas sin atención pueden llevar a un triste final.

En los diferentes gobiernos se han invertido muchos recursos en la construcción de hospitales, servicios de urgencias, postas, con avanzadas tecnologías, modernos box de atención, insumos, sistemas computacionales en línea,  cursos, buenos sueldos, etc., todo pensado en la modernización de la  salud pública. ¿Pero qué sacamos con tener grandes edificios con todos los insumos, si quienes dan vida a estas instituciones se olvidan de lo principal? Y es que quienes acuden a estos servicios son personas que se sienten enfermas, que van en busca de auxilio, que necesitan ser atendidas tratadas con respeto sin distinción, rapidez, tener supervisión mientras dura todo el proceso hasta que abandonan el hospital o servicio de urgencia y no ser dejados a su suerte.

Al día siguiente del fallecimiento de don Héctor, como la historia fue compartida en las redes sociales, hubo un pequeño cambio en la atención. Dejaron los celulares de lado y se preocuparon de ver y preguntar como se sentían los nuevos pacientes, había rapidez para extraer aquellas agujas y sueros vacíos, las mascarillas eran retiradas en el momento preciso.   Seguramente la presión social y mas de algún sumario ad portas hicieron que estas personas recordaran sus inicios, aquellos días de práctica laboral donde la vocación estaba en su máximo esplendor y las conciencias fueron remecidas por unos instantes.

En la urgencia del recinto hospitalario de Osorno es necesario cambios, tales como mejorar atención y supervisión hacia los adultos mayores sin necesidad de leyes;  separación de los box de atención de los menores de edad. No es justo que ellos mientras esperan atención vean a adultos heridos o enfermos, reos esposados escoltados por los gendarmes, o a algún ebrio escoltado para hacerse la alcolemia de rigor ,a  mi parecer hay una vulneración de los derechos de la infancia, los celulares  debiesen quedar guardados en las gavetas, cada cierto tiempo los funcionarios debiesen recorrer los pasillos y ver como van los tratamientos de los pacientes y no esperar que los acompañantes de estos sean quienes tengan que hacer las veces de enfermeros.

Dignidad y calidad, debiesen estar presentes siempre y seguramente así no seria necesario tener decálogos de leyes de pacientes y funcionarios.

Vocación de servicio, paciencia, empatía,  buena comunicación, humildad, ganas de aprender, respeto y flexibilidad son algunas características que los profesionales de la salud jamás deben olvidar.

Gracias Scarlet y Marisa por la preocupación hacia un desconocido, por darle a don Héctor algunas horas de dignidad y cariño.

Rossana Casas Peña
Periomamista Semanario Local
Una mezcla loca entre Mamá y Periodista Ciudadana

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Una dramática historia de hospital…