Published On: Lun, Ago 13th, 2018

Historiador sostiene que el rol del Museo de la Memoria es recordar que el Estado no debe “asesinar ni perseguir a sus ciudadanos”

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El especialista en historia política y académico de la Universidad de Santiago, Dr. Rolando Álvarez, considera que las críticas del ex ministro de las Culturas, Mauricio Rojas, al Museo de la Memoria son incorrectas, porque sus muestras se basan en hechos reales y buscan incentivar el valor de la vida en democracia. “Los museos de memoria, que no son un invento de Chile, sino que datan de la Segunda Guerra Mundial, nos obligan a no olvidar hechos traumáticos”, afirma.

 “Se trata de un montaje cuyo propósito, que sin duda logra, es impactar al espectador, dejarlo atónito, impedirle razonar (…) Es un uso desvergonzado y mentiroso de una tragedia nacional”. Así se refirió en 2016 el ahora ex ministro de las Culturas, Mauricio Rojas, al Museo de la Memoria. Producto de los fuertes cuestionamientos que provocaron estas declaraciones, el Presidente Sebastián Piñera confirmó la renuncia del ex titular de la cartera, quien solo alcanzó a estar 90 horas en el cargo.

Para el historiador y académico del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) de la Universidad de Santiago de Chile, Dr. Rolando Álvarez, los dichos del ex ministro son “desafortunados” y enfatiza que el Museo de la Memoria está lejos de ser un “montaje”. A su juicio, se trata de una institución que reestablece hechos reales y concretos que ocurrieron, al hacer una pedagogía pública que incentiva en la población una cultura democrática partidaria de los derechos humanos. Lo último, recordando que la labor del Estado es trabajar por el bien común y no “asesinar ni perseguir a sus ciudadanos”.

“En los países hay muchas memorias distintas y no existe una sola”, reconoce. Sin embargo, “lo que definen Estados democráticos como el nuestro es que existen memorias que son tan traumáticas por hechos tan horrorosos y deleznables que se hace necesario otorgar un espacio y un lugar destacado en nuestra sociedad”, afirma. “El Estado hace una declaración de principios al privilegiar, financiar y fomentar el desarrollo de estos espacios de memoria”, subraya.

Por otra parte, el experto en historia política de Chile en el siglo XX e historia de los partidos políticos, considera que las declaraciones de Rojas marcan un precedente respecto al nombramiento de futuras autoridades en el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

“Este episodio deja en claro que la batalla por la memoria y no olvidar hechos traumáticos de nuestra sociedad demanda personeros que tengan sensibilidad respecto al tema”, sostiene. “El ex ministro Rojas relativizó estos hechos, y explicar y justificar la tortura no nos permite avanzar hacia una cultura democrática defensora de los derechos humanos en nuestro país. Los personeros que se designen en estos cargos deben tener esta sensibilidad”, insiste.

Finalmente, advierte que sin museos de este tipo, desconocer la veracidad de ciertos hechos no generaría ningún costo político, lo cual considera nocivo para la cultura cívica. “Los museos de memoria, que no son un invento de Chile, sino que datan de la Segunda Guerra Mundial para no olvidar el Holocausto, nos obligan a no olvidar hechos traumáticos, tan extremos y de una perversión tan grande, que hacen que la historia y la memoria de un país no sea la misma”, sostiene. “El que haya gente que no comparte lo que se muestra en el museo es algo natural, pero debe haber un límite en torno a la vida democrática que queremos vivir”, concluye.

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Historiador sostiene que el rol del Museo de la Memoria es recordar que el Estado no debe “asesinar ni perseguir a sus ciudadanos”