Published On: Mar, Sep 29th, 2015

La Sopa de Clavos de Pedro Urdemales

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El Proyecto de Relleno Sanitario de Osorno y sus aumentos presupuestarios me trae de recuerdo la Sopa de Clavos de don Pedro Urdemales.

Don Pedro Urdemales llego con hambre y sin dinero a un pequeño poblado rural. Al revisar sus bolsillo solo encontró un puñado de Clavos de 2″.

Dispuesto a saciar su hambre y salir con dinero el pícaro Urdemales comenzó a gritar en plena plaza de la ciudad que tenia a la venta Clavos Milagrosos para hacer Cazuelas Eternas.

Los vecinos del poblado acudieron presurosos a ver este verdadero milagro culinario y exigieron de Urdemales que demuestre las virtudes de tan extraordinarios Clavos.

Urdemales rápidamente solicito que hagan un fuego y le traigan un gran perol y agua para demostrar las propiedades de sus clavos milagrosos. La gente expectantes vio como, acto seguido, Urdemales solicito ajo, sal, ají, cebollas picadas en cuadritos y un poco de aceite.

Arrojo los ingredientes al perol y arrojo también con gran aspaviento un clavo al interior de la Olla. Con una paleta de madera revolvió todos los elementos hasta obtener un perfecto dorado de todos los ingredientes, luego hecho abundante agua mientras los aromas del sofrito inundaban el ambiente.

Llamo a un representante del gobierno comunal para que pruebe el caldo que se cocinaba en la Olla. Primero con desconfianza el concejal probó y encontró que el caldo estaba un poco desabrido…»Quizá le falte sal al Clavo» se defendió Urdemales. Agrego la Sal y acto seguido pidió un poco de verduras.

Las vecinas rápidamente trajeron papas, zapallo, unos choclos y zanahorias lo que fueron ingresado al perol… «Agreguémosle ahora un poco de carne de ave al Caldo de Clavo para darle consistencia» pidió nuevamente Urdemales, se mataron dos gallinas y desmembradas las presas fueron arrojadas al interior de la olla… «falta un poco de arroz» señalo Urdemales mientras probaba el Caldo de clavo con cara de Gourmet. Rápidamente llego el arroz. La concurrencia estaba expectante…luego de media hora de hervir Urdemales indico… «Y que les parece si ahora le agregamos un poco de cilantro…pero no tanto»…y ahí llego el cilantro.

Urdemales pidió un cucharon, cucharas y platos y comenzó a repartir entre los asistentes su muy famosa y pregonada Cazuela Eterna de Clavos. Todos quienes degustaron el plato no podían creer lo exquisita de esta Cazuela Eterna. Se repartió toda la Cazuela y al final de la olla y ante la mirada atónita de los vecinos estaba el Clavo intacto. Los vecinos rompieron en aplausos ante tan descollante milagro. La gente protagonizo incluso algunas discusiones por tratar de comprar los milagroso Clavos que tan rica Cazuela podían brindar sin desgastarse. Don Pedro Urdemales finalmente se retiro del pueblo acompañado hasta la salida por los agradecidos vecinos saliendo del pueblo sin hambre, con dinero y buscando donde poder comprar un medio kilo de clavos que tantas ganancias le habían reportado.

Moraleja: En pedir no hay engaño… menos para un relleno sanitario

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La Sopa de Clavos de Pedro Urdemales