Published On: Vie, Ago 28th, 2015

Cuando la sirena toca al mediodía…

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Luego de una larga disputa a través de los medios de comunicación una serie de vecinos había iniciado una campaña de recolección de firmas para evitar que los Bomberos toquen la sirena al medio día, interrumpiendo la tranquilidad de los estudiantes ubicados a escasos metros del Cuartel General y de los mismos vecinos que califican tal ejercicio diario como «Ruidos Molestos». La autoridad llamo a la calma y los medios de comunicación insistieron en la búsqueda de explicaciones satisfactorias ante la demanda de los vecinos afectados. El propio Comandante de la institución debió a salir a dar una explicación pública : «el toque de sirena a medio día constituye una evaluación y prueba practica del funcionamiento de los sistemas de alarmas a fin de corroborar su buen funcionamiento que nos permita estar preparados para enfrentar cualquier emergencia». La réplica de los demandantes fue brutal : «Existen hoy en día sistemas de comunicación radial que debieran inutilizar el toque de sirena devolviendo la paz y tranquilidad a los vecinos». Ante tales dichos Bomberos no respondió. Esperamos alrededor de tres o cuatro días para que la polémica se reactive dada la magnitud de las molestia expresadas por los vecinos. Pero extrañamente los reclamantes no insistieron mas en sus demandas. Es la curiosidad lo que mueve finalmente a quienes ejercen labores de prensa por lo que quisimos saber del propio representante de los vecinos el porqué del cese tan abrupto de las hostilidades hacia tan noble institución. Fuimos al edificio donde vivía el principal cabecilla del movimiento anti sirena; escuchó un tanto turbado nuestra consulta. Suspiro profundo y luego respondió: «Fue a causa de un sueño que tuve». «¿cómo así?», pregunte sorprendido. Y he aquí parte de su relato :

«Desperté en mi casa a media noche y la luz iluminaba con fuerza el pasillo que da hacia mi dormitorio. El humo espeso y negro comenzaba a cerrar la vista y a apretar mi garganta. Aterrado desperté a mi esposa a gritos, sacudiéndola con fuerza y desesperación. Un recuerdo violento golpeo mi conciencia : ¡Mis hijos ! grite desesperado e intente alcanzar el dormitorio de los niños avanzando por el pasillo.

Un golpe de intenso calor, una muralla de fuego y el techo que se derrumbo frente a mi cerró cualquier intento de avanzar. Retrocedí impotente, angustiado y destruido hasta el dormitorio. Mi esposa, prisionera del miedo en grado sumo, apretó con fuerza mi mano. Acorralados por el fuego y el humo y llena de espanto ella cerró los ojos y cayó de rodillas arrastrándome con ella. ¿Sabe usted? Hay un segundo de calma antes de morir. ¿le ha pasado? ¿le ha pasado?».

«Fue en ese segundo de calma en que la ventana exploto violentamente. Una escala de aluminio y una figura tan negra como el humo y la noche misma aparecieron de súbito. Una mano enguantada, firme y segura se extendió hacia nosotros. Una voz potente ordeno: «Síganme, ya estamos aquí». Tome impulso y avance con mis últimas fuerza hacia la escala de aluminio afirmada en la ventana. Gire la cabeza y pude ver al Bombero que cargaba a mi esposa desvanecida. Un acceso de toz golpeo mi pecho y utilizando el poco aliento que aun quedaba susurre al bombero : ¡Mis hijos! No sé si me escuchó pero respondió fuerte y claro : «sus hijos fueron rescatados, están bien, no se preocupe». Apenas subí a la escalera otros hombres, otras manos me tomaron y me llevaron hasta la calle, hacia la vereda del frente. Juntos otra vez mi esposa, mis hijos y yo nos abrazamos y nos dedicamos a mirar con atención el dramático espectáculo. A un costado de nosotros un Bombero Anciano vestido con su uniforme de gala y una placa en el pecho finamente escrita nos miro con ternura. Una explosión en el tercer piso del edificio volvió nuestras miradas al edificio en llama. En el piso superior al nuestro una mujer pedía auxilio aterrada desde la ventana. Entonces apareció un bombero de mediana estatura. Joven. De complexión delgada. Subió por la escalera, raudo. Y por increíble que parezca cargo a la mujer sobre sus hombros y comenzó el descenso. Estaba sorprendido. La mujer era más grande que el bombero. ¿cómo es posible? pregunte inquieto y buscando respuesta. El Bombero Anciano me miro y respondió: «Es por la sirena. Su llamado al mediodía despierta el espíritu de los bomberos idos para que su fuerza acumulada por años de historia y compromiso, voluntad y sacrificio llene de valor el corazón de los hombre jóvenes y nobles que abrazan la vocación de servicio del bombero voluntario. Ese es el origen de una poderosa convicción escondida en el llamado de  esa sirena que suena a medio día. Lo demás es solo una justificación de hombres y para hombres», respondió el Anciano. Miré con emoción a mi compañera y la abrase con ternura buscando sus caricias mientras rompía en llanto. Sentí la mano de mi esposa sobre mi frente. y su voz tranquila y cálida : «despierta…estas llorando y estas soñando con bomberos y sirenas». Me levante de la cama y fui a ver a mis hijos que dormían cómodos y tranquilos. Todo había sido un sueño», terminó su relato.

Quede mudo. Con ojos vidriosos agregó: «¿ Sabe ? Dejemos tranquilo a los bomberos y su sirena. Una última pregunta, conteste : ¿ Que decía la plaquita del bombero anciano ?. Me miró con los ojos llenos de lagrimas y dijo : » servir y morir …por ti ciudadano». Nos despedimos en silencio y nunca más se hablo del tema.

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