Published On: Lun, May 18th, 2015

Columna de Opinión: La lucha contra la corrupción

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genaro

Después de conocer los recientes casos de corrupción en los que se han visto involucrados importantes personeros del quehacer público de nuestro país, como los bullidos casos Penta, SQM y Caval, la reacción de la ciudadanía ha sido de admiración e impacto. ¡Chile no es una excepción!

Somos tan vulnerables como cualquier otro pueblo frente a este mal.

La democracia, el gobierno del pueblo, considerado por casi todos como el gobierno ideal, si no se cuida puede llegar a ser tan nocivo como cualquier otro sistema. Sin duda, la corrupción corroe las bases de cualquier democracia. Afecta la convivencia nacional porque los líderes que han sido elegidos y las instituciones que han sido creadas para velar por los intereses del pueblo cuando caen en la maraña de la corrupción pierden su credibilidad. «La corrupción erosiona el Estado de punta a punta, contaminando el sistema judicial hasta que la justicia desaparece, envenenando las fuerzas policiales hasta que su presencia se transforma en una fuente de inseguridad y no de tranquilidad» (Barack Obama).

La corrupción es considerada como la práctica de hacer abuso del poder con el fin de sacar ventajas personales ilegítimas. Esto tiene que ver con el tráfico de influencia o información privilegiada, el soborno o el fraude, sobresueldos, evasión de impuestos, entre otras cosas.

El asunto es que la corrupción no es algo exclusivo de los gobiernos y de los partidos políticos, es una actitud en la que todos los ciudadanos estamos propensos a caer. Cuando un policía cursa una infracción de tránsito a un conductor y éste a través de los contactos que puede manejar logra evadirlo, o cuando hacemos alguna compra sin su respectiva boleta o factura para obtener un precio más rebajado, ¿no es esto también corrupción? ¡Claro que sí!

Este es una mal tan antiguo como el hombre mismo, la Biblia dice en el libro del Génesis «Y se corrompió la tierra delante de Dios» (6:11). Porque la dificultad radica en el corazón del ser humano separado de Dios; por ello, se entiende como un problema transversal, que va más allá de determinados colores políticos, toca el ámbito público y privado, e incluso afecta la vida de la misma Iglesia. En el corazón del hombre nace el germen de la corrupción.

Pero los cristianos también tenemos algo que decir al respecto. Observemos la enseñanza del apóstol San Pablo; él mismo vivió en un tiempo en que Europa y medio oriente era gobernado por uno de los imperios más despóticos, corrupto, pagano y cruel que ha conocido la historia de la humanidad: el Imperio Romano. En ese contexto, el apóstol dice: «Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad» (1 Timoteo 2:1-2). ¡Creo que aquí está la labor espiritual de los cristianos! No sólo criticar o protestar, sino ante todo rogar a Dios por quienes nos gobiernan con el fin de que lo hagan de una manera correcta.

Lo otro que considero importante es presentar el cristianismo no como una religión más dentro del contexto de muchas otras, sino mostrarlo como lo que realmente es, una opción de vida distinta. Jesús dijo: «Vosotros sois la sal de la tierra y la luz del mundo», y como tal el cristianismo es un factor de transformación que fija los parámetros éticos del ser humano, contribuyendo a la formación de una sociedad más justa y honesta. Cuando los hombres abrazan la fe cristiana no hay cabida en su corazón para la codicia, la avaricia y el engaño. De manera que el cristianismo es una valiosa contribución a la creación de un mejor orden social.

Finalmente, frente a los escándalos ocurridos en nuestro país, las autoridades a través del «Consejo para la Transparencia», «La Ley de Transparencia» y la Reforma Constitucional que se desea implementar, prometen «Sanciones ejemplarizadoras» para quienes incurran en actos de corrupción, medidas que se aplauden; sin embargo, seguir avanzando en un país con mayor transparencia es tarea de todos los ciudadanos de la nación.

Pastor Jenaro Bahamondes – Iglesia Asamblea de Dios Osorno

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