Published On: Mar, Ago 5th, 2014

La columna de Alexis Casanova : visión critica al tema educacional en Chile

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Es impresionante cómo, sistemáticamente desde el inicio de las movilizaciones estudiantiles de 2006, el país se las ha ingeniado para colocar el debate en el lugar errado. En los 90, el diagnóstico sobre los problemas en materia de educación en el país no era muy distinto y hubo una respuesta: la implementación de la Jornada Escolar Completa, la cual se puso en marcha en 1997, con una inversión de 400 millones de dólares anuales. Desde entonces, sin embargo, nada ha mejorado y, es más, nadie ha pedido cuenta al Estado por los recursos gastados desde hace ya casi dos décadas.

El estudio “Desde la Media Jornada a la Jornada Escolar Completa”, realizado en 2006 por el investigador Juan Pablo Valenzuela, del Programa de Investigación en Educación de la Universidad de Chile, que evaluó el efecto de la JEC en la calidad educacional de los colegios, concluyó en esa oportunidad que “los efectos de la JEC han sido positivos, pero pequeños, considerando la magnitud de los costos asociados”.

En 1997, se creía que pasar más tiempo en las escuelas generaría un efecto positivo en los niños más vulnerables, pues se compensaría su menor capital cultural, no obstante en la práctica ello no ha acontecido, ya que más tiempo no significa mejores resultados. Al contrario, el mal sistema ha perpetuado lucrativos negocios al alero de consultoras que cobran millones a los municipios para mejorar los resultados del Simce… Ojo, no la educación, sino sólo un resultado de lo que debería ser un indicador y no un fin en sí mismo.

Pero en vez de analizar “la más grande reforma desde la época de Pedro Aguirre Cerda”, así la promocionó el Gobierno de Eduardo Frei, estamos aprobando una nueva recarga de recursos, aún cuando sabemos que aquello no es garantía de nada. Es más, la Nueva Mayoría omite lo ocurrido a fines del siglo pasado e inventa la fantasía de que lo que hoy se está enfrentando es la Educación del Gobierno Militar. Seamos claros: las explosión estudiantil 2006, de la cual es heredera la de 2011, está íntimamente vinculada a la política pública implementada nueve años antes.

Tenemos funcionando una Comisión Asesora Presidencial en Materia de Descentralización, pero para efectos de la Reforma Educacional queremos desmunicipalizarla y centralizarla… En definitiva, una respuesta ideológica que elude el debate de fondo.

Discutimos si los privados deben o no estar en la educación, retrotrayendo el debate a la época de la Ley de Enseñanza Pública a inicios del siglo pasado, aunque por ahora el ministro de Educación parece estar entrando en razón. Siguen existiendo, sin embargo, zonas sobre las cuales se debe mantener atención, como la amenaza a la libertad de elección del establecimiento y también la selección por mérito. Pero nadie apunta a lo más importante: ¿cómo se usa el tiempo, más que el número de horas invertido en las aulas?, es decir, y tal como lo dice Juan Pablo Valenzuela, “la clave sigue siendo la calidad de la enseñanza. Si la calidad es mala en las horas vigentes, ¿por qué con más horas será mejor?”.

En nuestra provincia vemos claramente, por ejemplo, cómo han disminuido dramáticamente la cantidad de deportistas de los distintos establecimientos educacionales, principalmente por las pocas opciones que le entrega su apretado horario de estudios. Es esto lo que obliga a replantear la necesidad urgente optimizar el uso de las horas de libre disposición, reasignándolas a actividades deportivas, tecnológicas y de reforzamiento, porque lo que ocurre hoy es que esas horas de libre disposición se destinan a más ramos tradicionales debido a la presión que tienen las escuelas para responder adecuadamente al Simce y la PSU. Esta presión por el resultado, propio de nuestra sociedad, es la que impide una formación integral de nuestros jóvenes y explica en parte el alza de los cuadros depresivos en este segmento etáreo, denominado tradicionalmente “el futuro de Chile”.

Una frase que me interpreta es: “todos hablan de dejarle un mejor planeta a nuestros hijos… ¿por qué nadie se intenta dejarle mejores hijos al planeta?”. La Reforma Educacional del 97 se ha concentrado en formar niños académicamente dotados, dejando de lado todas las demás dimensiones de una buena educación. Ha sometido a los profesores a agotadoras jornadas en las cuales las relaciones humanas con el educando se ven seriamente amenazadas. El debate, en definitiva, está en todas partes, menos donde debería. Es hora de revisar la Reforma del 97 y de ahí ver qué es lo que se debe corregir y no en » quitar patinetas » a quienes lo están haciendo BIEN.

 Por Alexis Casanova Magister en Educación Universidad Santo Tomas Sede Osorno Profesor y Presidente de la Comisión de Educación del Concejo Municipal de Osorno 2000-2012

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